Mencionamos, en muchos de los balances arribados, ese efecto «tipo de cambio» que les proporcionó la ocasión de reflotar súbitamente en sus líneas finales, aunque en la faceta operativa no hubieren respondido debidamente. Días atrás, en conversaciones con un ejecutivo de empresa líder, nos comentaba lo dificultoso que se hace leer, y entender, ciertas partidas que vienen en las cifras de los estados contables: inclusive, los de la propia empresa de uno. Imaginemos, entonces, ante qué escenario se enfrenta un simple inversor de Bolsa, de acciones, que procura interpretar en qué situación se halla la sociedad, del título que posee cotizando. Pero, primero, vamos a una información oficial -de la empresa Atanor- donde comunica que la calificadora Standard & Poor's: «Ha modificado positivamente la calificación de Atanor SA respecto de la capacidad de generar ganancias. Elevándola de Buena a Muy buena». Y son dos escalones bien apreciados, el pasar de un estado ya positivo, a un nivel sumamente atractivo. En los argumentos que ofrece la calificadora, «se señala que la devaluación del peso argentino ha impactado en forma positiva, sobre la facturación y la rentabilidad operativa de Atanor: debido a que los ingresos tienen una mayor exposición al dólar que su estructura de costos...». Y, como remate, indica que los márgenes operativos, antes de amortizaciones, subieron desde 15,7% en el año 2001, a 30% en 2002. Y este valor resulta superior «a los promedios de la industria a nivel mundial». Como inyección extra, una menor carga de intereses -por la baja de endeudamiento- deriva también en una mejora de la rentabilidad de Atanor. Otro hecho que no es común ver hoy en día, pasa por la «generación de fondos» y que permitiría el financiamiento de sus inversiones, realizadas desde la propia estructura de la empresa. Más que interesante para sus seguidores, seguramente, pero extraído de su balance a 2002 y que está a la vista de todos. Sucede que, con esa marea de números, y ciertos renglones complicados, la lectura a veces no sigue el camino de la conclusión correcta. El cruce de lo operativo, con la zona baja de los resultados financieros, puede deparar cualquier resultado final actualmente y según prosiga la cadencia del tipo de cambio, así puede haber balances que se hundan, o remonten, de uno a otro trimestral. De todos modos, el tema para tener en cuenta es tratar de establecer en qué punto se halla la valuación del dólar respecto del peso. Porque la «deflación» ocurrida en el primer trimestre, en el dólar, dio vuelo a las endeudadas en esa moneda. Perjudicando a las que tienen una posición, o exposición, a la inversa. ¿Puede caer más que esto el dólar? ¿Puede el peso seguir revaluándose? De ahí, seleccionar sociedades. Aunque, a nuestro gusto, siempre colocar por delante cómo le va a la firma, en lo que hace a lo genuino de su negocio y facturación, lo operativo, sin depender de golpes de mercado en tipo de cambio, que no puede gobernar en absoluto. Claro, es sólo una opinión.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario