Cupones bursátiles
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El Gobierno oficializó aumentos escalonados y el pago de una suma fija para empleados públicos
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El Gobierno distribuyó cupos para exportar jugo de uva a EEUU por más de 40.000 toneladas
¿Puede creerse, con criterio, que un sistema de reparto puede ser mejor que uno de capitalización bien diseñado? Pero aquí también corre el demonio de la jubilación privada mezclado con el concepto de una jubilación privada mal organizada: culpables, todos los que la armaron y aprobaron. Pero está visto que con la creencia del cambio y del progreso, hay una alta predisposición a digerir la moda entre la población. El doble riesgo de recargar cuentas públicas, si se insiste en renacionalizar lo que se pueda, junto con la falta de la palanca de financiamiento externa, constituye la verdadera «bomba K» que cada día incorpora más material para terminarse de armar.
La Bolsa, mientras tanto, está en su propio mundo, nunca más «isla» que ahora, desconectada e impermeable a cualquier noticia que pudiera ser adversa a un mercado como el bursátil. A unos pasos de lograr derribar el mítico récord Merval de 1992, a pocos interesa que esto esté todavía muy lejos: donde el índice alcance los 900 puntos, sólo faltarán los fuegos artificiales. Y muchos medios remarcarán esto, sin hacer la corrección de moneda, pero dando la sensación de una economía donde impera la confianza. Decíamos días atrás que si se empiezan a descartar alternativas, al fin de cuentas las acciones resultan ser las inversiones más seguras, pero esto no es para alegrarse; sólo demuestra el grado de descomposición a que se ha llegado en nuestro sistema económico y financiero.




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