13 de noviembre 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Acerca de las variantes que presentan mensualmente las carteras de las AFJP -y que sigue, puntualmente el colega Jorge Herrera -conviene realizar una segunda pasada, en base a los datos objetivos aportados por la nota publicada el pasado lunes. El título de Herrera hace hincapié en: «Las AFJP van a plazos fijos y venden bonos». Esto nos brinda una primera conclusión, desde el ángulo de lo accionario, y es que los pases posicionales no han tenido que ver con los papeles privados. Claro, la referencia es a lo hecho en octubre, y donde se apunta que la cartera en acciones -en conjunto- trepó en $ 171 millones durante el mes, siendo su presencia porcentual del modesto 8,81% sobre la inversión global de las entidades. La cifra que mantienen en el patrimonio, llega a los $ 4.154 millones en acciones ordinarias: en tal aspecto, es llamativa la casi paridad con la inversión en acciones extranjeras, donde estarán con $ 3.384 millones y 8,66% de participación.

Un dato interesante, que desgrana Herrera en la nota, pasa por cierta recomposición de los nombres en cartera: donde se trata de una baja en la presencia de Siderar y Acíndar y un crecer diversificado: que incluye papeles de amplio mercado, como Alto Palermo, Bansud, Banco Francés, Galicia, Indupa, Telecom, como títulos de San Miguel y Minetti. El crecer de cartera que se verifica, $ 171 millones, es posible que haya poseído plena incidencia del aumento de precios -12%- del Merval, que de radicación de inversión fresca.

El gran peso de los «títulos públicos», en el total de la inversión de los Fondos, impone de esa carga explosiva que promueve controversias: nada menos que 72%, con $ 33.443 millones, está radicado en esos verdaderos «bonos basura» dejando alta exposición al sistema, respecto del riesgo.


El traslado a «plazos fijos» se puede verificar en un trámite que incrementó las posiciones en $ 371 millones, pero el global es de $ 1.569 millones y no pasa de 3,5%.


Ahora, bien, estamos en medio de noviembre y el mercado ha seguido camino del ascenso, buscando los «1.000» puntos: qué harán las administradoras cuando la madurez de ciertos títulos, y la recomposición relativa de otros, agoten las posibilidades de rendimientos notables -como los del año- es lo que debe vigilarse. Para una plaza con volúmenes tan reducidos, esa cartera accionaria a la vera del mercado, con $ 4.154 millones yaciendo a la espera, pueden resultar factor de distorsión si se genera alguna corriente de los Fondos en dirección no ya vender unas, reciclando en las demás: sino, buscando efectivo o pasando a renta fija. Por cierto que si el traslado de bonos incluyera más posición en acciones -que cualquier activo es mejor que «eso», en que se convirtieron los bonos- también puede ejercer una influencia ampliamente favorable, para seguir con la tendencia al alza.Y cabe apuntar que, para inversión a plazos largos, ningún papel queda excluido: si es bueno.

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