Es increíble que hoy en día todavía aparezcan entre los mejores consejos para invertir: comprar bonos argentinos. Bueno, cada uno tiene derecho a realizar con su consejo lo que quiera y los demás tienen el derecho a invertir en lo que se les antoje. Lo único que decimos es que nos parece increíble (y también tenemos derecho a que nos parezca así, ¿o no?). Nos imaginamos desde ese mismo punto, a un futuro gobernante sermoneando a los que especularon con bonos argentinos en 2003 y cuando: «debían saber que era un riesgo altísimo, así que les vamos a reemplazar por otros bonos...». ¿Cuál es la garantía que se da para los bonos que actúan hoy? Del pasado, ni hablar. De la pulcritud argentina para honrar sus compromisos (latiguillo que funcionó bien, con razón, hasta antes del default) mejor no tocar el tema. De gobernantes actuales que se proponen como distintos al pasado, como si la historia válida comenzara con ellos... un chiste.
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Mientras tales consejos están surcando el ambiente, así como otros que incluyen los plazos fijos, en la Bolsa se percibió con mucha mayor crudeza esa detención de negocios que obligó a un retroceso la semana pasada. Este lunes se abrió apenas con $ 22 millones de efectivo, la mitad de una rueda habitual del mes, la cuarta parte de lo mejor de octubre.
¿Habrá que creer en los noviembres mufa? Al menos, les habíamos pasado el dato estadístico, sobre la horrible relación que se traía desde inicios de los '90, entre los años en que noviembre dio alza del Merval y bajas del mismo.
Por historia, si de algo vale ella, era el mes más resbaladizo para tener que enfrentar. Y justamente cuando el índice avizoraba los «1.000» puntos, la estadística se nos fue desplomando encima... Que el mercado no podía pasar por «barato», estaba claro, cuando rendía como 90% en dólares, en diez meses. Solamente tirando líneas contra Merval en dólares, se podía encontrar un argumento de los mejores instantes del período del '90 y qué escenario se desenvuelve en la actualidad. Los balances estaban imposibilitados de avalar una suba semejante, decir que produjeron «desilusión», o que causaron «sorpresa» es haber soñado despiertos antes. Los precios se habían ido bastante adelante de los valores, pero podía pensarse en que la depuración vendría después de poder tocar la cima de «1.000» puntos. Evidentemente, se produjo alguna coincidencia entre los participantes, sobre lo que podría sobrevenir al llegar a ese punto, como para que muchas carteras decidieran anticipar la jugada cuando el Merval se hallaba a muy poco trayecto -4,5%- de llegar a los cuatro dígitos. Y escaseando la demanda entusiasmada, porque los compradores también postergaron su ingreso ante la zona de riesgo alto, la bajante de las aguas dejó picos al descubierto: de los que había que hacerse cargo. ¿Será que van hacia los victoriosos bonos argentinos? Debe ser por la seguridad, claro...
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