8 de diciembre 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

¡Qué semanita inicial de diciembre!... amigo lector, y que al realizarse las tres primeras ruedas, deparó tres mercados, tres desarrollos, tres resultados distintos. Y con una particularidad, que el volumen observó impasible de qué modo se jugaba en los precios, girando dentro del mismo caudal: entre cuarenta y cuarenta y dos millones. Recuerda, la primera fecha con un saldo amorfo, como con los operadores -decíamos- sentados sobre la cumbre de los «1.000» puntos, tomándose un descanso reflexivo.

En cambio, la segunda tiró al diablo con esa imagen y nuestra consideración, partiendo hacia arriba con cierto entusiasmo franco. A todo esto, los negocios no producían ninguna expansión, logrando el repunte y una nueva marca cumbre por la simple ausencia de la oferta. Visto esto, como desafiando a las leyes naturales del mercado, la tercera rueda era como para seguir viendo un camino alcista (y que consiguió estar en los «1.030» puntos casi) y que algunas pensaran: «para qué sirve vigilar el volumen, entonces...». Sin embargo, en la zona final se fue modelando otro dibujo, muy disímil a los dos anteriores. Perdió el Merval ese terreno ganado y terminó acurrucado junto al mínimo del día, de «1.013» puntos, con casi 1% menos que el día anterior.

Tres jornadas, tres destinos, tres saldos mostrando todas las variantes posibles de un mercado. Hasta el miércoles, un valioso sedimento: el estar consolidando la permanencia del índice en los cuatro dígitos y colocarse bastante cerca de duplicar el valor del índice, de fines de 2002.

Para el análisis, el hecho de estar con una sucesiva regularidad de montos transados en acciones, puede indicar que la propensión a «matar» entre sí los extremos, resulta un hecho verificable. Y que habrá de ser necesaria mayor suma promedio, para que el mercado logre desarrollar armoniosamente el camino de aumentos de precios y de base de sustento. Las fechas donde aparecen esos latigazos notables
, de subir como quien camina en el aire, o como lo describimos en ese martes («Lujos del Merval, suba de 2,3% al vacío») deberían resultar la excepción que pone a prueba la regla, tal como debe interpretarse la famosa premisa del latín que sufrió deformaciones por mala traducción (es hoy en día, que la mayoría repite aquello de «la excepción prueba la regla», en verdad no prueba nada. Sino que, la pone a prueba con las excepciones). Convengamos en que se continúa dentro de una atmósfera muy especial, rodados de malestares sociales, de divergencias políticas, de acreedores contrariados, de gobierno que recibe en mesa de lujo a «piqueteros», pero reniega de recibir ahorristas esquilmados, y con una marca «riesgo-país» a la que se ha sepultado desde la trascendencia pública, pero que está en la cumbre y diez veces arriba de Brasil, por caso. Así, puede que las reglas soporten muchas excepciones, pero hay que creer en ellas....

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