19 de enero 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Justamente cuando desgranábamos las cifras de 2003, a través del informe del IAMC, y llegábamos a una estimación acerca del régimen de volúmenes en que podía acomodarse bien el mercado, como para sostener la tendencia, se vino una rueda de contracción -el miércoles-y donde una nueva cifra mayor, en el índice ponderado, no se pudo sostener y originando un cierre de neta posición defensiva. En esa fecha, los $ 70 millones que querían afirmarse se recortaron a no más de $ 56 millones y no alcanzó para asimilar las tomas de utilidad, con nuevos avances. Es una buena prueba para ir comprobando si de verdad la plaza tiene que dar ese «salto de calidad» en el volumen de sus negocios, mantenerlos, para poder estar acorde con la mejora de cotizaciones continuadas. Como el mercado sigue siendo del tipo «profesional», reducido a una elite financiera que deriva algún dinero a lo bursátil, por poca tentadora tasa y la menos tentadora opción del tipo de cambio, sumada a la cofradía bursátil natural -agentes, carteras comunes, inversores permanentes-, la posibilidad de torcerle el brazo a esa necesidad, casi exigencia, de subir las revoluciones en la producción de órdenes podría hasta ser soslayada. Aunque nos han dicho que están apareciendo clientes «de los de antes», que se dan una vuelta por las oficinas, llevando alguna suma que quieren colocar en una Bolsa tan rendidora, el grueso no pasa por allí, y esto se comprueba ante la nula trascendencia que tiene todo movimiento, aunque sea muy alcista, fuera del ámbito de la City. La Bolsa no está de nuevo en las calles, no anida en las charlas domésticas, no promueve la marcha de los inversores habitualmente denominados como «chiquitaje», que solía abundar en otros movimientos -hasta el de 1991/'92, diríamosy el testimonio está en ese nivel negociado que en 2003 tuvo sólo $ 35 millones/rueda de promedio.

Antes de esa rueda de achique, decíamos que la plaza parecía querer tender a confirmar un ritmo de $ 70 millones, que daba a las medidas requeridas y que si se efectuaba alguna estimación audaz sobre cuánto sería necesario para llegar a Merval de 1.500, por caso, esto precisaría subir el régimen de transacciones a unos $ 100 millones. En lo muy concentrado que está todo, la opción de un cierre vendedor, para acomodarse a volumen más bajo, es tesitura que se ha visto muchas veces en 2003.Y se sacaron adelante ciertas lagunas, ciertas dudas, para depurar con tranquilidad y esperando consolidar pisos. Por ello, la primera prueba estaría dada si es que durante las ruedas siguientes se confirma el rebaje de órdenes: ver los efectos sobre el Merval será interesante muestra de una causa-efecto, dados en estos términos de negocios. El miércoles se aguantó bien, no se dio vuelta el curso, solamente se perdió de subir más. (Escribiendo estos cupones, no sabemos de jueves y viernes, por lo que esperaremos para tener los datos.)

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