29 de enero 2004 - 00:00

Cupones Bursátiles

La rueda del lunes puede figurar entre las reacciones más intempestivas, de un buen tiempo a esta parte. Porque primero se trató de tocar el fondo de un valle, prolongación de los anteriores, para después salir impulsada con una fuerza arrolladora y haciendo que toda orden de venta, que estuviera lista a dispararse se detuviera. No pasó demasiado para lo estadístico, quedará como una jornada con casi 3% de aumento. Pero, en verdad, fue de 6% el rebote, si se lo toma desde ese mínimo de la fecha. Y esto cambió nuevamente de casillero, en lo tan variable y difícil que está el mercado, saliendo de la zona de una corrección de ciertas proporciones: para revistar otra vez en esa estratégica búsqueda de crear brechas, para rehacer posiciones desde abajo y forjar otro recorrido. Con cuál de las imágenes habrá de quedarse la plaza lo dirán las ruedas siguientes. Unas cuantas ruedas siguientes. No vale medir la reacción de uno, o de dos días, sino que la comprobación es ahora sobre el fondo del mercado y no en la superficie. Si es que cuando sobrevenga una nueva baja, el índice quedará por encima de la caída última, o si se dibuja otro diente de serrucho bajista. Siempre hay un precio a pagar, aunque se trate de una estrategia pensada y llevada adelante: no es posible establecer de antemano, hasta dónde se puede desorganizar el mercado, tras esos precios relativos que se distorsionan y una tranquilidad quebrada.

Siempre, en las primeras reacciones, aparecen líneas tomadoras que no pueden creer que resulte una baja y depuración profunda, y salen a atrapar posiciones suponiendo que los precios se han puesto tentadores -respecto de los máximos de días previos-. Pero también se observa esto en ciclos completos que se han terminado, sin dar la sensación en absoluto, en sus primeros momentos.

No puede desestimarse que se hayan desarmado posiciones fuertes en la baja, debido a un criterio de mercado que entró en la «madurez» del ciclo. De ser así, los repuntes siguientes solamente servirían para poder colocar más posiciones, y lo que se traduciría en esa línea descendente en el fondo de la tendencia. Derivarlo todo a que se pudo haber mal interpretado una operación, que solamente involucra a una especie del listado, es darle demasiada importancia intrínseca al hecho. Pero, puede estar el ambiente sumamente sensible a cualquier detonante, como para producir esos derrumbes serios que se debieron aguantar. Quedarse con el argumento, o la excusa, más seductora: es típico de un mercado en alza.


Conviene más escudriñar el presente y lanzar la mirada hacia posibles nuevos giros, para precaverse. Que no hay peor situación para el inversor que cuando lo toman con un «globo», justo cuando da dos pasos adelante.


Es tiempo de observación, juntar señales, y llegar a conclusiones sin el entusiasmo por lo que se desea sino solamente por aquello que esté como
evidencia.

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