5 de febrero 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

El clima ya no es el mismo de enero. Los mercados, tampoco. De días plenos de sol y escasas lluvias, se pasó a un estado de tormentas que van y vienen, dejan por momentos ver el cielo estrellado, para retornar al gris de las jornadas húmedas e inestables. Curioso paralelo entre lo que sucede fuera y dentro del recinto bursátil y donde la Bolsa ha cambiado respecto de enero. Lo que queda por verse, es si lo ha hecho en relación con la tendencia de más de un año. Sabido que lo que se discute ahora, con prolongadas fechas de altibajos y propensión a perforar los pisos de cotización es, nada menos, que el fondo de esa tendencia. El operador supondrá que se luchan los precios, es sólo anecdótico, superficie rasa. Lo que trae consigo un desgaste de pujas por mantener el índice enhiesto, es una muesca en la columna principal del movimiento. Sobre los considerandos acerca de ese cambio de escenario en las acciones, verificable desde los últimos días de enero, se pueden tejer cien conclusiones distintas. Tomando un solo causal, o un racimo de ellos, y la mala aleación de dudas locales y la inquietud que apareció en el mundo. Lo que tiene de beneficioso es el acto depurativo, el hacer el alto que no se realizó en otras etapas y cuando se pasó por las centenas del Merval, sin siquiera pagar peaje. Los 1.200 puntos parecían también ser historia rápida, pero ahora hay que estar pugnando por volver a llegar a esa frontera ya atravesada antes. Y las dudas se instalaron, las convicciones flaquearon, las reacciones no conllevan a un plegarse de más demanda como acto automático. Sino que todo parece ser vulnerable y el inversor termina por sentirse confundido.
 
Esta semana tuvo una muestra titubeante el lunes, cuando no solamente el repunte quedó en boceto, sino por un arrugar de órdenes que indicó la vuelta a la defensa clásica. Encoger volumen, plegar las velas, buscar un sitio confiable donde tirar el ancla y ver desde allí, si los vientos cambian, o arrecian más los mismos. Fue correcta la actitud de la oferta, no hiriendo más a precios que no tenían consistencia. Es como una tregua, para ver si en un plano inferior la demanda que se presenta puede acomodarse, a defender las posiciones sin bajar más. Esto desestimó el acto impulsivo que se vio a finales de mes, donde se quiso poner más caudal, pensando en el barrido total y la limpieza del mercado. Febrero se presentó con la humildad de querer arrancar desde abajo, desde los $ 40 millones, y tratar de reanudar la tónica buena de a poco. A muchos ya les está costando este detenerse y vuelco, porque se estaba actuando muy por encima: son los que deben esperar, nada más que para volver a encontrarse en la posición original. Es pronto para hablar de «cambio de tendencia», un par de semanas no bastan para arruinar todo un ciclo. Y el achique de volumen pudo traer más tranquilidad. Los balances de diciembre hablarán también, para los que buscan ver el respaldo de aquello que están tomando. Pero, quizás, se vea un mercado más cauto.

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