13 de febrero 2004 - 00:00

Cupones Bursátiles

¿Qué se podía apelar, ante el desplome a pique del mercado durante el terrible martes pasado? Muy sencillo, «el Fondo Monetario hizo bajar la Bolsa».

Aceptable, como razonar simplista de un inversor magullado. Admisible, para la oficina de un comisionista al que le llovían los llamados, con gente queriendo saber quién era el culpable de ello. Pero, queda ridículo invocado desde esferas de altos funcionarios: aunque en línea con la estrategia de sacar partido de todo, para seguir creando la animosidad interna contra el «enemigo» exterior.

Significaría que en todo el trayecto, desde los «500» a los «1.250» puntos del Merval: el Fondo Monetario estuvo dando su entusiasta apoyo al país y, de paso, a la Bolsa. Sabemos que esto no fue nunca así, pero la tendencia rotundamente positiva pasó por encima de tantas cuestiones tanto, o más, delicadas que lo actual: como si se tratara de una aplanadora. En varios tramos, decíamos que el mercado bursátil local había hecho realidad, lo que siempre se considera un pecado capital: el fabricarse una isla, desconectada con el contexto. Resulta que también son síntomas clásicos en los ciclos que cuando se está en tendencia y estado de ánimo optimistas, todas las malas noticias se toman con muy poca preocupación en el mercado. Y al estar en situación de debilidad, cualquier señal contraria del escenario se ve repercutir amplificada.

De todos modos, cuando un gráfico se quiebra, es tan difícil centralizarlo en un motivo, como indagar el quiebre de algún complejo empresario y preguntarse: cómo no se dieron cuenta antes. Por aquí, ahora sabemos que «detrás de la baja de la Bolsa, está el Fondo Monetario» (Kirchner) y como muchas de sus frases, no se alcanza a interpretar de qué forma produjo esto el FMI y cuál es la jugada, en un mercado que sigue sin ser de calor popular. Si el mercado cae, como viene sucediendo, solamente le interesa a una reducida masa de inversores: no estuvo en manos populares el ciclo.

En todo caso, el punto neurálgico clave siempre es el tipo de cambio, no la Bolsa. Y con la endeblez de reservas, cierto tironeo firme de demanda, podría generar alguna psicosis masiva. No vale la pena tirar del hilo de un razonamiento así, aunque es evidente que se ha declarado para que lo sepa toda la población: aunque a muy pocos les interese la Bolsa, actualmente. La plaza no viene bien desde finales de enero, donde quedó rescatando un saldo favorable debido a la primera quincena: y en la segunda, terminó pidiendo la hora. Febrero continuó en esa tónica, la acentuó, encontró resistencias, pero la corrección siguió en proceso. Y todo aquello de lo que se habla actualmente, no existía todavía como posible causa. Igualmente, caídas y rebotes serán secuela natural de estos momentos fracturados. Claro que, si se produce un repunte fuerte el FMI no estará detrás.

Dejá tu comentario

Te puede interesar