Un feriado en el Norte, ocasión para medir las fuerzas con que contamos en el mercado interno. Y el lunes fueron $ 40 millones de efectivo, con un índice que continuó recuperando terreno. El primer pensamiento: problemas a corto plazo. El segundo, se ha vuelto tan atípico nuestro mercado, que cabe dejar picando la alternativa de verlo retornar a sus puntos máximos, apoyado en volúmenes de hace medio año. Más allá, de lo que son las disquisiciones de los indicadores de actividad, el nuevo referéndum bursátil sobre capacidad de negocios deja más tela para cortar. Por caso ¿dónde está esa cantidad de órdenes que, se decía en el ambiente, poblaban mostradores de inversores interesados en entrar? Se dirá: lo que sucede es que se asustaron por la baja fuerte. Diremos: ¿y volverán a tener la intención después de esto, o se sentirán felices por haberse quedado afuera? Cuando un derrape de proporciones, se pierde mucho más que precios, o capitalización, se pierden camadas de potenciales ingresados que pegan la media vuelta y no aportan a la escalera de negocios necesaria para apuntalar y seguir. Se vuelve al estado anterior, se pierden inversiones por falta de colocaciones alternativas, un hecho que ha seguido ayudando mucho a la plaza bursátil. Pero si $ 40 millones es todo lo que se puede mover desde lo local, la fragilidad es evidente y esa escasez de nueva demanda tendrá que seguir apoyándose en la buena voluntad de los vendedores, para que no presionen y fuercen situaciones. Donde se les ocurra salir por más «descreme», serán los precios los que vuelvan a jugar de ajuste. Por lo cual, se da un mercado con el poder en «el papel», no con la fuerza en «el diario».
Salta a la vista que es ideal la segunda situación, porque depender de que no existan órdenes muy pesadas buscando salida imprevista es vivir con el corazón en la mano. Son atendibles las razones que mencionan el descalabro que se originó en tan breve lapso, las caídas a pique, todo lo que desarmó el andamiaje. Pero cabía suponer que se hallaría una meseta y desde ella ir formando filas tomadoras, con la debida paciencia. Los golpes de mercado, pasando de una punta a la otra, es lo que sigue siendo prevaleciente. Pero habrá que ir pensando en la altura de una reacción, sin que el equipo se haga «largo» y quede demasiado espacio entre los que atacan, con la premisa de subirlo de nuevo, y los que deben estar prestos para asimilar ventas. Que pueden tanto venir de una toma de utilidad, como de más posiciones que se deshagan. La realidad del lunes, actuando sin Nueva York, no resultó demasiado favorable. Imaginábamos que existía una base propia más amplia, si bien demuestra que los de afuera son minoría y que se venía de fechas con unos $ 60 millones. La Bolsa se puso cara. Después, vino la corrección, pero en lugar de generar tentación para entrar corrió a interesados.Y es que la mayoría viene por el « sucundún» alcista.
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