14 de abril 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Hay una temperatura en la hora económica que se está viviendo y hay una sensación térmica -bastante más fría respecto de los mismos hechos e indicadores. De manera constante seguimos leyendo en los balances de las cotizantes, las enormes dudas que subsisten por el camino que se abre adelante. Todos, no dejan de ponderar la muy buena recuperación del mercado local. Una demanda que, en muchos de los casos, hasta se ha duplicado respecto del otro ejercicio y una vuelta a la utilidad operativa, como para retornar a superficie en lo que hace al negocio y pudiendo ocupar bastante más la capacidad instalada. Nadie oculta que a lo largo de 2003 se produjo ese vuelco en el común de la industria, con algunos sectores de modo mucho más acentuado que otros y con las de servicios abarcando un casillero especial, por todo lo conocido.

Pero al ingresar en lo que hace a porvenir, prevalecen las dudas, haciéndose votos para que los males estructurales reciban atención profunda. Esto hace variar de modo ostensible la temperatura y la sensación, como si existiera una corriente de aire frío que barre la superficie y genera tal sensación, sobre la que casi todas advierten a sus inversores.

Las cotizaciones de la Bolsa vinieron ignorando tales manifestaciones empresariales, por lo menos hasta iniciado este nuevo ejercicio. Y no está para nada claro que la sensación térmica, que también ha venido bajando en el recinto en estos dos meses, haya provenido de esos mensajes de los industriales. Hay un racimo muy apretado en frentes abiertos, locales y externos, donde se hace imposible determinar qué es lo que ha generado más temores. Lo cierto es que el mensaje que se envió en estas últimas semanas desde los paneles bursátiles ha entrado en la misma onda de precauciones que denotaban las empresas desde hace ya un buen tiempo: posiblemente, una mera coincidencia, pero que sitúa a los activos y sus valores en oferta pública dentro de una misma tónica. Los segundos se ajustaron a una temperatura más baja, demostrada en el volumen diario, y realizaron una gradual corrección de los índices.

En esa superficie, que está barrida por la corriente más fría, no han aparecido intenciones de corregir lo que se demanda; apenas se balbucea sostener el precio del dólar, porque Brasil se viene con todo nuevamente y surgieron versiones acerca de « fogonear» más el consumo interno, con generales incrementos salariales impuestos oficialmente al sector que depende del Estado (pero que termina por obligar a los privados). Se insiste, también, en que
la inflación no será problema: las sociedades anuncian que recién en estos meses los costos han comenzado a corroer márgenes, como una inflación que empuja desde abajo. Complicado.

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