Si esta semana final consigue mantener el intenso vapor en las calderas, y si con ello el Merval se pone más al rojo vivo, podría inferirse que -efectivamente- el mercado está «descontando» el asunto del canje. Lo está descontando, obviamente, como que todo marche sobre rieles se cumplan los augurios más optimistas. Pero esto, entonces, encerraría un cierto riesgo poco deseable: que buena parte de lo que debiera producirse, si las cosas se dan de acuerdo con lo deseado, ya se haya descontado y el efecto se vea muy contraído. Y que, si en verdad no se produce de un modo tan redondito como la plaza lo esté considerando, lo que sobrevenga resulte una involución apresurada de lo descontado antes.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Es bueno ver el índice estar merodeando otra zona mayor, con buenos montos negociados, pero también hay que tener en consideración que no se apoya en una planicie de tierra firme, sino que se sostiene sobre una cornisa con riesgos de vacío y que ésta se puede ensanchar, para darle más sustento a la tónica. O se puede adelgazar peligrosamente bajo los pies. Preferimos no participar de los pronósticos de máxima, muchos de ellos se han reproducido en los medios, no jugar toda la apuesta en una sola mano y cuando hay cartas por darse vuelta, decisivas. Todo parece indicar que se han reverdecido momentos de setiembre, con la plaza jugando a un estimado, pero sin nada concreto para poder sostener la credibilidad si es que lo deseable no se da en toda la línea. Es apostar a la ilusión de un camino pleno de buenas novedades, cotizando y apuntalando esa creencia que, en teoría, debería ser realidad a lo largo del verano.
Y tenemos, de paso, la influencia de la última semana del año y la que determine premios y castigos para las carteras en todo el ejercicio. Situación cronológica que no deja de resultar un valor agregado, sin que pueda suponerse un empalme automático con lo que venga en enero. Si el inversor se adentra en el entusiasmo, pero sin perder su porción de cautela, acaso pueda estar tomando utilidades impensadas en los comienzos de mes. Y está bien que haya sacado partido de otra zona favorable en la tendencia. El empuje vino siendo real, se demostró en el volumen continuado, la oferta no se mostró demasiado predispuesta a dar posiciones ante la primera suba, y esto denota que los vendedores también están en zona de vigilia, advirtiendo que en el mercado hay «algo» que está bullendo por debajo y que volvió a acicatear a la demanda. Eso es un buen estímulo, que permitió incluso retroceder de montos negociados en los noventa millones y seguir la marcha, con diez millones menos. Hasta la menguada rueda del viernes, en órdenes, pudo sumar al mes otro 0,74%; ahora estamos por ingresar a la hora de la verdad. Informate más
Dejá tu comentario