27 de enero 2005 - 00:00

Cupones Bursátiles

El mercado abrió la última de enero dando una sensación clara de preocupación, donde el Merval no pudo ser protegido ni por el nuevo arrugar de órdenes de la oferta. No resultó una fecha traumática; en verdad, las diferencias quedaban muy acotadas en todas las líderes, pero resultaba el hecho de esa triste tónica que se tendía sobre el recinto, donde la ausencia de gente -vacaciones mediante-hace todavía más árido el paisaje. Dentro de lo escaso de las órdenes, tampoco es muy complicado corregir con algunas oportunas y certeras, dirigidas al corazón del índice. Lo más alejando es contar nuevamente con el ritmo que avale los cambios de signo, y seguramente que casi todos están pensando en levantar el velo del canje de bonos y que la plaza halle allí su verdadero ingreso en 2005. Por ahora, el mercado «no vino», se quedó en los finales del año anterior. Se produjo en la Bolsa el hecho tan habitual de las «paradas de planta», que muchas sociedades hacen en el verano para efectuar mantenimientos, trasladado ahora al mercado. Yéndose enero, se sabe que el mes siguiente tendrá que venir con la realidad inocultable de la adhesión a la propuesta. En tanto, solamente se hacen flamear -como si fueran todas ciertamente espontáneas- los porcentuales cubiertos por canjes locales. Que, lógicamente, no conmueven a nadie. Porque los operadores tienen en claro de qué modo se fueron consiguiendo tales aprobaciones masivas en el país. El plato fuerte está acercándose, pero la mesa se fue ampliando en tal tipo de «cartilla» para que el inversor elija. Y los dimes y diretes sobre Aguas Argentinas, las diferentes fórmulas que se lanzan como en un rosario, solamente imponen de que el ambiente no está tranquilo.

La visita de Zapatero, abrochando el mes, acaso pueda conseguir un poco más de oxígeno al racimo de novedades que, en vez de calmar, inquietaron.
Sería una ocasión, salvo que por allí también surja algún malentendido, como para que se puedan tiznar de otro tono las ruedas postreras de este gris capítulo.


Llegarán también las « memorias» y trimestrales de diciembre, como para dotar al ambiente de algunas motivaciones intrínsecas. Difícil que causen demasiado impacto, aun las mejores, porque son momentos en los que se vende, o se compra, Bolsa. Hay hechos de dimensión importante dictándole a la tendencia sus directivas, por encima de lo que sucede en la «cocina» del negocio. Tienen su gran utilidad, tales balances, en el sentido de poder modificar carteras y depurarlas, sacando partido de la quietud reinante y el tiempo que no apremia. Y en esta encrucijada, puede que haya que privilegiar la liquidez de cada papel, como no corresponde en épocas más normales. Las salidas «de emergencia» tampoco son muchas en Bolsa.

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