7 de marzo 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Quitar, de modo nuevamente prepotente, del saldo de la deuda externa la porción de los bonos que no ingresó al canje es un remate apropiado a la política llevada adelante. Pero que no haya caído la sorpresa no quita que la persistencia en prácticas desleales siga siendo el sistema favorito de un participante del mercado internacional quebrando todo principio del «fair play». Un jugador al que se le convalidó su presencia en la mesa -y esto sí que resulta una enorme sorpresa- y al que, incluso, le llegan elogios en virtud del resultado obtenido en la maniobra. Lo único que falta es que también le convaliden esa quita de la deuda, declarando «incobrable» el título no canjeado.
Esto, necesariamente, obliga a revisar todas las reglas escritas -y más todavía las éticas- en relación con los
efectos colaterales que puede tener el comprar un papel de deuda de un país. Viendo el nivel de cumplimiento que se debe mantener, especialmente en los primeros años, para que nuestro país responda honradamente a sus compromisos viejos y nuevos, la verdad es como para que todos los que posean activos estatales le dediquen algún rezo, cada noche.
Mientras tanto, esa punta inflacionaria oficial que ahora ha promovido serios comentarios -aunque tampoco puede resultar sorpresivo- sigue dejando esa sensación de economía real, que está todavía más recalentada que las cifras que se dispersan (y eso que el nudo de lo tarifario todavía no se destrabó). Hay mucho para remar después de haber salido de un remolino, es como que « todavía no han oído lo mejor», en tren de resolver cuestiones que están acechando en varios rubros. La mayoría de las sociedades que presentan balances vuelve a reseñar los tópicos a los que se tiene que dar solución, para poder salir de la incertidumbre que rodea a la economía.

El mercado accionario dio sus primeros pasos posdefault, lejos de los fuegos artificiales y de los discursos triunfalistas. Más bien, el reflejo que dejó la semana pasada fue como de un rumbo desorientado y al que le quitaron el punto de referencia: el canje. Febrero se fue gestando a pura versión, noticia oficial, de la marcha de la adhesión a los nuevos bonos. Y con ello, tapando todo lo otro, se pudo conformar una suculenta suba de los índices. Una vez diluido ese argumento/ eje, la plaza se vio parada sobre altas cornisas y con bastante vacío por debajo. Cámaras de aire que dieron algunos sustos, repuntes oportunos, pero un trasfondo de vacuidad de motivaciones que dejó a mucho operador jugando sin saber ahora a qué tipo de juego adherir. Es que muchas veces no se resiste la falta de un «porqué» y se cayó en un pozo de aire, sin una palanca de donde asirse. Que debe aparecer pronto.

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