8 de abril 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Ya ingresados de lleno en el cuarto mes, el Merval sigue dando vueltas en los cierres de 2004, sin embargo pasó de todo en el recorrido. Y de modo tan notorio como la zona donde se superaron los 1.600 y, la otra, donde la plaza se reencontró con niveles más cercanos a los 1.300. En todo caso, como para impugnar ambos extremos y darle validez a una cifra que merodee el medio, y aquí está de cuerpo presente, una banda que abarque de 1.400 a 1.450 puntos, que mete los excesos de subas y de bajas donde la euforia, o la detención, trabaron sus huellas en el índice.

Casi nada podría objetarse de esta situación de medianía, observando lo que ocurre en el contexto interno y aquello que aporta el panorama internacional. Días atrás, la expresión de «ojos desorbitados» se ajustaba bien a lo que muchos habrán sufrido, cuando leían las estimaciones de la casa que más trabaja con tal tipo de activos -petróleo-y que consignaba un pronóstico de niveles arriba de 100 dólares para el barril. ¿Y cómo juega en el concierto de la economía mundial, una realidad como la que se profetiza en el petróleo? Por aquí, será cada vez más difícil poder tener acollaradas a las petroleras, con aquellos convenios que se habían armado «por si el barril pasaba de u$s 28,50».

Muy difícil que no deba admitirse un salto en el precio de los combustibles, por más presión «a full» que ejerzan nuestros «diplomáticos» gobernantes. Pero ¿y qué pasaría con un Brasil vecino que resulta importador neto de petróleo? Si a ellos les genera un pico recesivo, o inflacionario, los reflejos los sentiremos de lleno.

En tanto, toda la economía mundial -con el acento en situaciones como las de Japón- podría ver saltar las agujas, como sucediera en las famosas «crisis petroleras» desatadas a partir de los '70. Desde que la OPEP se dio cuenta de su enorme poder y -curiosamente- no a través de los propios árabes, sino de un hábil y visionario funcionario venezolano, que les enseñó de qué modo poder estrangular a las grandes economías.
 
Es otra variable que ingresa de lleno, para tener muy en cuenta, porque nuestra economía está tan atada con delgadas variables que no se corten: que un fenomenal precio del petróleo, sus derivados, más todo lo que arrastra consigo, puede colocar en vilo a la economía mundial. Y somos apenas unos indigentes, dentro del listado de los países que sufrirán los castigos.

La incertidumbre acerca de la apelación por el fallo sobre de los bonos está allí latente y también dando su colorido gris a las ruedas de la primera parte de abril: aunque no parece el mercado imaginar una resolución en contra, porque sería
demasiado trágico.

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