27 de abril 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Zona de votación en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, instancia donde debe renovarse un tercio del consejo directivo y, a diferencia de épocas no tan lejanas, pareció venir reinando la calma absoluta. Más distendidos los ánimos, habría que adjudicar buena parte de ello a una gestión encabezada por Don Julio Werthein en estos años, donde se pudieron evidenciar variados logros y -en general- señalando necesidades del sistema desde el punto de vista del inversor. De los que consideramos más relevantes, rescatamos uno que también formó parte de nuestra prédica diario: el modificar el reglamento de cotizaciones, para que el régimen de suscripción dejara de mostrar la anarquía de modalidades que cada sociedad quisiera exponer, y que se fijara un precio fijo e inamovible desde varios días previos al vencimiento. Esto, en defensa del «derecho del acrecer» del accionista común y que había estado seriamente condicionado, cuando el valor de las primas de emisión recién se conocía al vencimiento.
También, imponer normas para analizar el deber informativo de las empresas y que se adosara a los balances la cantidad de acciones y ON convertibles, pertenecientes a los grupos de control (sumas que tienen plena incidencia sobre el capital).
Además, que al realizar una oferta pública por la compra de sus acciones, las sociedades debieran canalizarla a través del sistema bursátil. La profusión de pantallas informativas, de terminales de acceso a la consulta y la posibilidad de ingresar en Internet, entre el refuerzo de otros servicios brindados a sus socios, fueron de las cuestiones menos publicitadas, pero más llevadas a la práctica. Con la creación de un necesario Departamento Pymes, se buscó insertar a la entidad en un segmento fundamental del empresariado.


Seguramente, han existido varias otras, pero cabe resaltar que paulatinamente se han ido notando menos virulencias políticas y el encontrar un nivel de armonía creciente, en lo que hace a la Bolsa con sus cámaras adheridas y -entre ellas- con el propio Merval.
Imprescindible, en los momentos que se viven, el poder aunar voluntades dentro de un sistema que tiene que defender intereses comunes y protegerse de sectores que compiten fuertemente, dentro del mercado de capitales. Por supuesto que hay materias que todavía están pendientes de resolución, lo que quedará como uno de los objetivos imprescindibles para las autoridades que emerjan de la votación del Consejo. Una, vital, la de lograr atraer nuevas sociedades a la cotización pública y revertir la tendencia de muchas décadas de deserciones. Dos directivos no estarán en el nuevo período -por vencer el plazo dado por estatuto-: el secretario, Alejandro Fadanelli, y el protesorero, Alberto Molinari.

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