17 de octubre 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Muy mezclado vino todo. Entre un dólar yendo hacia arriba, otros activos en zona de debilidad, y un Greenspan a la mano para poder cargarle parte de las culpas. Es cierto que casi todos sufrieron el movimiento «telúrico» que hizo temblar los pisos de los recintos bursátiles. Pero, además, cada uno llevaba su propia mochila con cuestiones muy locales. Al final, se vio que Buenos Aires figuraba como el más sufrido en la semana, y debió resignar más de 3% de sus precios ponderados.

Esto, como para ingresar de lleno a una semana cargada de efluvios políticos y que se diversifican en sus efectos sobre los hacedores de mercado. Si esperar para ver, si jugarse de antemano, si seguir vendiendo o asumir posiciones después del derrape. Todo está en juego, y puede deparar un resultado o el contrario. La tercera posición sería ver un período de equilibrios, sin agresiones mutuas y dejando correr las ruedas hasta la otra etapa, que ya incorporará los resultados de los votantes. Como viene siendo norma en esta zona, conviene advertir qué tipo de municiones habrán de traer los de la oferta. Si dejaran terreno libre, como el viernes, para que alguna corriente tomadora reacomode el desastre bajista que nos estuvo acompañando, o si esa corriente de salida retomará el curso, yendo hacia esa hipótesis de estar vendiendo activos diversos para retomar en dólares. En todo caso, a qué se debe: si a Greenspan, o a un frente local que está nervioso. Y que deberá afrontar otro tramo de tensiones con la reunión de una cumbre en Mar del Plata, prometedora de disturbios (la Argentina prometiendo derribar aviones no es mensaje de todos los días por estos lares...).

Por lo que sea, octubre está demostrando por qué resulta el mes más aborrecido por los mercados bursátiles del mundo, en tal caso no escapamos tampoco nosotros hasta ahora. La casa está con mucho desorden, entre la virulencia gremial que promete arreciar mucho más y plegándose todos por simpatía con los que parecen conseguir sus propósitos. El enfrentamiento que puede ser lucha de fondo -recaudación fiscal vs. inflación latente- no está para nada esclarecido y no existe ninguna voz oficial que informe sobre cuál es la estrategia a seguir.


Esta semana puede contener todos los elementos necesarios como para resultar definitoria acerca de un mes que tiene claras huellas de las veces que ha sido vapuleado, por ardorosas fuerzas vendedoras. Esto ya quedó claro y debidamente patentizado en los indicadores. Aquella teoría del «incentivo oficial» para mostrar mercado rozagante se fue diluyendo junto con un Merval que no paraba de ceder posiciones. Tener que afirmar nuevamente un piso de 1.600 puntos parece meta vieja, después de haber visto al índice flamear en 1.730 puntos. Pero lo primero será poder reconquistar lo conquistado y perdido.
Pagar dos veces el mismo terreno.

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