Las «tarjetas» ya no quieren dar cuotas largas sin interés. Un dato. Esto es un indicativo de que las señales inflacionarias no dejan tranquilo a nadie, y ya existe la prevención por lo que pueda suceder. La minibatería de medidas, apuntando justamente a eso, no parece ser de las felices para desarrollar en la práctica. Mientras tanto, una remisa Europa a querer adecuarse al ritmo de tasas de la Fed ahora avisa que deberá ponerse en marcha en tal dirección: o le van a aspirar el capital de modo entusiasta. Hay aguas turbulentas por doquier, con un mercado bursátil local que se deslizó por una semana seriamente depresiva. Ni siquiera sirven ciertas evaluaciones de balances, porque las que están incursas en el nuevo cambio de reglas impuesto pueden pasar a otra problemática. Y aquello que se le solicita desde afuera, dar ciertas seguridades sobre reglas de juego, prosigue por la ruta inversa. Hoy es así, mañana se les ocurre y cambian las normas, pasando mañana puede haber más modificaciones. Si algo escasea es la seguridad de escenario, con una nebulosa acerca de si se acercarán al Fondo Monetario o si seguirán estirando la goma hasta donde se pueda...
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Lo que muestra el sector bursátil por estos días pasados es un claro trasfondo debilitado y huérfano de tomadores de magnitud. La única suba de la semana la consiguió solamente con $ 54 millones de efectivo que, si bien mejoró un indicador -precios-, sumió al otro nuevamente en la indigencia de órdenes. Una semana que le rebanó casi 5% al Merval, muy lejos de lo hecho por los competidores habituales y donde el Dow actuó en suba y el Bovespa sólo perdió 1,2%. Claramente focalizado el mal pasar por el recinto de Buenos Aires, estuvo mucho más ligado a cuestiones domésticas y que continúan desorientando a inversores y tentando a las ventas. Nos vamos internando en noviembre y asoman algunas políticas económicas detrás de las elecciones. Mientras se gestan cambios en el gabinete, se lanzan medidas dispersas que no componen ni un paquete global ni responden a que las expectativas varían de raíz. A que esas expectativas racionales transformen las dudas en creencias y objetivos nítidos. No se puede ver bien hacia dónde está apuntando la proa del mercado, que más bien parece haber ingresado en una zona de remolinos; no existe gobierno del timón porque el respaldo necesario no aparece. Con la veteranía, y ciertas puntas clásicas, se intenta que la depresión de precios no se haga más trascendente. Hoy, se proviene de una rueda malamente alcista, de rebote, que no contó con el debido apoyo de demanda. La jugada de ir al embudo, al mercado chico, sirvió para la finalidad de no continuar bajando al viernes. Pero los operadores se fueron sabiendo que por allí no surge la contención adecuada. Una etapa para seguir de cerca, en tren de medir si la afección de la plaza tiene un grado de complejidad. Informate más
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