22 de noviembre 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Con buenos augurios se inició la cotización del MACC, el certificado de valores que lanzó el Merval y que involucra a las ocho principales acciones -por peso de negocios bursátiles de nuestro recinto. En el debut, se realizaron operaciones por casi un millón y medio de pesos efectivos (con 1.582 certificados negociados) y debe tenerse en consideración que no se trataba de una semana, ni de una rueda, de las propicias para utilizarse como lanzamiento. Faltando lo más necesario, un mercado con tendencia alcista y de muy buen volumen de negocios, la inserción del MACC debió recibir un valor ponderado, superior a las cifras que pudo concretar.

Las apreciaciones dadas a conocer, de parte del director tesorero del Merval -Ernesto Allaria- fueron en la dirección que pregonamos días antes del debut de esos certificados: «Es un muy buen comienzo, que indica un real interés en este instrumento de fácil acceso al público...». El hincapié en el aspecto del bajo nivel de inversión necesario -desde $ 1.000-franqueando nuevamente la puerta, a todo tipo de posibilidad de los colocadores.

Lo demás lo irá diciendo el propio contexto en que se deben desenvolver estos certificados que contienen a ocho de los títulos esenciales del índice y que estarán en línea con aquello que el mercado y su tendencia pueden proveer al MACC para que prenda velozmente, o de modo más gradual. Plausible lanzamiento en búsqueda del arca perdida (la que contiene a los pequeños inversores alejados en éstas décadas) y a la que no se debe seguir, para juzgar, en el día tras día, sino en función de un desarrollo y el grado de difusión que se le pueda otorgar desde el sistema.

 
La Bolsa no está sintonizando sus mejores ondas, la vuelta a una marcha más normalizada es el primer paso para ver en qué franja de captación se ubican los nuevos títulos. Las muestras de la pasada semana resultaron muy inconsistentes con sus caídas de tensión y esas reacciones esporádicas, faltas de respaldo en órdenes.

Cierto es que las nuevas señales que emanan desde los centros de poder -tanto en lo político, como en lo económico no resultaron vitaminas para un mercado de riesgo. Todavía está presente la sensación de vivir a expensas de los golpes de humor, o de la confrontación permanente, de un gabinete que divide el terreno y siempre está con la inclinación a apostrofar a los que vayan en queja por alguna medida.


A mes y medio de culminar el ejercicio, se está sufriendo la faltante de liquidez para lo bursátil, con contracciones que no solamente abarcan a lo accionario. Un marco restringido condiciona toda actuación: cuando ya están para debutar otros papeles en la cotización.

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