9 de diciembre 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Noviembre, mes bajista por demás en la estadística, no podía sorprender demasiado a nadie. En los últimos quince años, lleva diez ejercicios dando caídas a los índices, por solamente cinco con satisfacciones. Pero diciembre... diciembre es al revés, un remate de calendario que solía resultar más propicio que adverso. Y ahora, con lo que viene sucediendo, todo está muy condicional. En realidad, es una opinión benigna respecto de la realidad. Y hubiera sido mejor que esa rueda, de fastuoso repunte, no jugará el papel de querer ser una bisagra, que no fue. Es como que resultó una puerta «vaivén»: fue hacia adelante un día y con todo el impulso retornó y les dio en la cara a los operadores que querían avanzar.

Pero lo más llamativo fue el apagarse inmediato de la mecha del viernes pasado: una vez llegado el lunes, apenas si chispeaba, para el martes salía humo sólo, el miércoles se había consumido totalmente. ¿Hubo acaso una interpretación demasiado exagerada acerca de las partidas a volcarse en el crédito? ¿O llegaron versiones antojadizas, que agrandaban el posible alcance de la medida?

Algo sucedió y que duró solamente una rueda, lo demás resultó puro impulso antes de frenarse todo. El miércoles también existió un avance desmesurado, llevando al índice a los 1.575 puntos, que solamente logró que el piso se quebrara bajo los pies.
 
Todos interrogantes que no hallarán respuestas, porque la historia bursátil solamente recoge los grandes rasgos. No importa mucho que un intradiario, proviniendo de una fecha que se había aguantado apenas sobre el alambre, quede marcado con un máximo de cincuenta puntos más arriba que el cierre posterior. Otro chasco de los alcistas. O una errónea lectura de la fecha previa, que se había quedado pareja en precios, pero decreciendo en volumen. Entre medio del miércoles solamente siguió el «show» de los muchachos del Congreso, consumiendo el poco crédito que poseen en la población con sus puestas en escena que resultan un grotesco. Y esas conferencias de prensa, donde los funcionarios muestran acuerdos con los precios, que la gente -en los noticiarios- se encarga de desvirtuar. Nada, en verdad, que pudiera actuar de estimulante positivo para que apareciera otra punta alcista, que se devorara una grieta por pretender forzar al mercado hacia donde no podía.

A veces nos preguntamos si no es que están fallando las conclusiones, llevados por los remolinos insólitos que se forman. A decir verdad, nosotros también creímos que la rueda del viernes pasado podía resultar
bisagra, para cambiar el tono del mes. Pero al término del lunes buena parte de la creencia la habíamos dejado en la percha.Y con lo del martes, reconocíamos que esa bisagra se estaba volviendo nada. Los que intentaron el miércoles ya eran ilusos.

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