26 de enero 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

Los «faraones» del gasoducto siguen entusiasmados con la idea de, al parecer, el único objetivo que tiende a nuclear a aquellos que se dividen y dispersan, tan sólo para tratar hasta los más simples problemas comerciales. Hecho que está cansando a los más débiles de la mesa, tentados en ir directamente a hacer negocios con el patrón de la vereda. Se decía en el ambiente que la suba de Tenaris, tan faraónicamente bursátil, se debía al asunto de un gasoducto que recién comenzará a ser estudiado -seriamente- desde inicios de julio. Y, por supuesto, generando los primeros gastos de un gas que se verá... ¿en diez años, en veinte, quedará por la mitad cuando comiencen las primeras acusaciones de corrección y costo exagerado?... La verdad es que la Bolsa tiene su espíritu en el «adelanto», pero fincar la suba de un papel en un proyecto que recién está por verse si es factible, más que adelanto es un vuelo al futuro. Y bien lejos.

Deben existir razones más tangibles, más terrenales, que hayan actuado de disparador para el movimiento de la acción en cuestión, las que posiblemente hayan quedado bien cubiertas tendiendo la manta del argumento vacuo.

Y si es que no existe otra razón, si realmente todo pasó por el gasoducto, lo mejor es que lleguen muy buenos números en el balance próximo de la compañía: capaz de prestarle espaldas a la suba de cotizaciones.

 
Lo cierto, y tangible, para el mercado es que le vino de perillas todo el show desatado en una sola plaza, aunque ya para el martes pasado el volumen tendía a repetir sus marcas, con una Tenaris menos propicia a la alta rotación de sus títulos. Y en tal rueda, reaparecieron los signos de plaza muy equilibrada, casi trabada, que llegó al cabo de la rueda sin diferencias apreciables: sólo algunos casos individuales.

Decíamos allí, que había resultado una fecha de « mantener», expresión operativa que señala la ausencia de vocaciones -de ambas fuerzas- por salir a la palestra a romper lanzas. Una oferta que todavía no se atrevía a mandarse más a fondo, por las dudas, y compradores que veían que el entorno de la acción estrella no gozaba de muchas adhesiones. De hecho, Galicia y Acíndar, dos líderes claves del ponderado, seguían con abulia y tónica que distaba de la firmeza y, mucho menos, de energía para seguir el ascenso.


Pero el Merval estaba amagando con concluir enero encaramado en los «1.700» puntos: un compromiso para el mes siguiente, de no surgir variables en entusiasmos de alguna manera a los ya dubitativos operadores.


El «adelanto» del que hablamos debe estar con la mente operativa puesta en el mes siguiente (no en un gasoducto de la década siguiente) como para imaginar las medidas a tomar, según esté parado el mercado si no cuenta con más Tenaris, o cosa parecida.

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