14 de marzo 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

Cada semana que se inicia es como si el mercado accionario volviera a nacer, teniendo que aprender a expresarse, a caminar, intentando crecer a lo largo de cinco ruedas y alcanzar el fin de un ciclo vital: para que el lunes siguiente arranque otro ser, pariente del anterior, o un desconocido total, como de otra familia bursátil.

De la pasada etapa había quedado lo principal durante el viernes. En lo fundamental, la presentación de una nueva especie del nivel de Petrobras «madre». En superficie, una rueda que había tenido todos los elementos iniciales para despedirse con bríos, después de haber hecho bien los deberes de la decantación ordenada, pero que se apagó de golpe en una extraña sensación de preocupaciones. Ya mencionamos acerca de qué inquietud había llegado a formar la meseta y la chatura de ánimos, si bien durante el fin de semana aquello que corrió por calles del microcentro, y penetró en el recinto, no obtuvo repercusión mediática, pero que existió la especie, damos fe de ello. Eran versiones acerca de un desplazamiento en el alto nivel, que se estaría amasando.

En los últimos tiempos, hay ciertos marcos que variaron en el mercado local, asumiendo condición de gran rectora la plaza de Tenaris, decidiendo varias ruedas por sí misma, por su enorme peso específico en los volúmenes y agregado a los saltos de cotización que se hilvanaron. Y eso que cuando se observan sus cotizaciones, impresiona el número al que accedió. Sin embargo, viene bien para demostrar que un papel puede ser considerado como todavía «barato» costando $ 50 por título, mientras que otros pueden evaluarse como «caros», aunque solamente estén cotizando en $ 1.


De todos modos, el efecto óptico, la sensación térmica, que no son tomadas en cuenta en los libros como algo capaz de decidir el curso de una acción, poseen su participación. También lo tienen más al asociarse con otros considerandos. Si se produce una levantada bursátil general, como tendencia positiva del mercado, resulta más veloz el pase de valor de un papel con cotización muy modesta que el que está muy arriba. En el ejemplo anterior: subir 10% para el de $ 50 significa agregarle $ 5 a la marca anterior. En el de $ 1, sólo el pasar a $ 1,10 consigue la misma ganancia porcentual. Es lo mismo, dirá Perogrullo, pero en la práctica es habitual que -en tales condiciones mencionadas- trepe más veloz el de la cotización más baja.

Pero lo cierto en este tiempo es que Tenaris impuso en enorme envergadura -como la de su balance- para hacerse nave insignia del mercado local. (Veremos cómo le irá a otra enorme, por debutar.)

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