20 de marzo 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

En la reunión donde se dieron precisiones acerca de lo que viene cosechando la Bolsa de Comercio, en la intensa siembra realizada sobre el sector de las pymes, el titular de la entidad -Adelmo Gabbi- tenía la satisfacción de anunciar algunos nombres concretos, entrando a la cotización pública, como para balancear en lo que no deja de ser algún desánimo, por lo intentado con sociedades de mayor envergadura y que persisten en tener la muralla siempre guarnecida para evitar ingresar en lo bursátil. Sabemos, porque lo hemos comprobado periódicamente con las autoridades, que la Bolsa se dedicó con esmero a procurar la llegada de nuevas empresas a sus paneles. De pronto, irrumpió el arribo de la enorme Petrobras brasileña, pero no es sencillo convencer al empresariado nacional. Acaso, el anuncio de la sociedad extranjera pueda resultar buena punta de lanza para aportar en lo que parece una verdadera «cruzada» para convertir a los «paganos» en fieles y adherentes a nuestro sistema accionario. Se ha trabajado de modo amplio, cubriendo el país, respecto de la captación de empresas de menor envergadura y que abran su capital para encontrar «socios» en la Bolsa de Comercio. Por aquí es donde asomaron las primeras respuestas positivas y dadas a conocer la semana anterior. Un modo de incentivar a que se siga en la senda de buscar nuevas especies, que se manifestó como política de la actual conducción y que debe mantenerse férreamente, sin importar los nombres que se sucedan en la conducción de la entidad.

Las pequeñas y medianas empresas que se acerquen, que ofrezcan sus títulos, deben ser tan bien bienvenidas como si se tratara de alguna líder. Más de una de ellas puede encontrar en lo bursátil el respaldo extra que necesitan, para hacerse líderes después. Y los inversores poder abrir su juego, con nuevas opciones y mayor variedad de rubros donde elegir.


Lo único que debe advertirse es que el entusiasmo por lograr una cotizante no soslaye el hecho de que debe venir para querer ser más grande y no como para intentar salir de una hondonada económica, tomando dinero de la oferta pública. Un aspecto que, otras veces en la historia, no se tomó demasiado en cuenta y el sistema se ganó ciertos disgustos innecesarios.


Lo difícil de toda marcha es dar los primeros pasos, y esto es lo que ya pudo hacerse con el anuncio de algunos nombres nuevos. Corresponde celebrarlo, porque la tendencia a la deserción de empresas hacía urgente que se marcara un punto en reversa.

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