27 de abril 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

... Y no queda otra, al tener que sumergirnos en lo que es el leit motiv de esta columna, que volver -una y otra vez- sobre el tema que ya se presenta fastidioso: Tenaris, la incidencia de un papel sobre el resto, el modo en que un índice ponderado podría llevar a falsas conclusiones (si es que uno se remite a medir solamente la cifra de cada día en el Merval).

Bien, pero al menos la rueda del martes ofreció una variante distinta, más interesante que la actuación simple de la gran «solista». Y es que pudo verse en tal rueda, saliendo de la superficie tan normal como cualquier otra, una satisfactoria respuesta a la pregunta sobre cómo se reemplaza a una Tenaris con marcha en reversa. En ese desarrollo, la tan generosa siderúrgica vio que su plaza estaba invadida por tomas de utilidad más que entusiastas. Así como el precio del barril de petróleo había marcado una fecha en baja, a Tenaris le sonó la hora de soportar oferta en nivel importante -superó los 525.000 títulos- y debiendo ver un decrecer de su cotización en porcentual de casi 1,7% (entre paréntesis, como curiosidad, es notable de qué modo el precio de Tenaris se asemeja al del petróleo. Claro, lástima que uno es en dólares y el otro en pesos, pero nominalmente se parecen en mucho). Y allí se presentaba un primer banco de pruebas para el mercado: si se podría, o no, «socializar» la caída de la gran rectora actual, para que en el índice no se notara tanto. De qué modo se iría a verificar tal suplencia.

El índice ponderado lo consiguió: solamente marcando una huella muy leve, de 0,2% en contra, diluyendo buena parte del efecto. ¿Y cómo lo hizo? Mejor que hallando una plaza alternativa -que hubiera sido insuficiente- y por conducto de una reunión de líderes que aportaron sus mejoras y pesos específicos como para crear una fuerza que soportara a Tenaris. Se vio a Grupo Galicia con buen nivel de 1,3% de alza -no con mucho volumen-, se sumó el Bansud de modo más notorio, con 2,5%, y se acopló Telecom agregando 1,3%. Y Petrobras, que no se dignó asociarse al conjunto: al menos, no actuó en contra, permaneciendo neutral. Sin Siderar hubiera eludido su baja, de 0,75%, quizás el saldo global habría hecho pasar inadvertida la merma de Tenaris. De las alternativas posibles se pudo ver la más deseable, y por una rueda -entre tantas últimas- la tendencia pudo prescindir de la energía de solamente una acción.Y logrando que su andar negativo se pudiera «matar» con una liga de acciones que se acordaron de: la unión hace la fuerza. Si remarcamos lo otro, merecía éste rasgo aparecido ser también retratado con no poco elogio. Y si formó parte de la misma estrategia, se mostraron ágiles de reacción las carteras que no quieren ver al índice decayendo. Apretaron los «botones» justos.

Te puede interesar