24 de mayo 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

Estuvimos desgranando lo sucedido en la rueda donde surgió la noticia enviada por la empresa Metrovías, acerca de su oferta pública y posterior retiro de cotización.

Vaya por delante, además, que el precio de $ 3,12 por acción no es ni más ni menos que el simple valor libros que poseía la sociedad en su balance final de diciembre pasado. Que al llegar el primer trimestre, con pérdidas y baja de patrimonio neto, había retrocedido a la zona de $ 2,78 por acción. El día previo a la noticia, concluía cotizando casi en $ 2,30: vale decir, no muy lejos de su valor técnico y bastante considerada, teniendo en cuenta el estado de la Bolsa en general y el haber llegado con un mal resultado trimestral. Nada que ver con la idea de "las acciones no le interesan a nadie" -argumento dado-pero, como eso es subjetivo, hay que conceder que a su directiva se le ocurriera que tenía que poseer mayor arraigo en los inversores.

¿Qué pasó en la rueda del viernes 18? Pues, que el papel abre merodeando precios anteriores y haciendo algo más de 10.000 títulos hasta cerca de las 14.10 (registro de 400 últimas acciones). En la Bolsa se registra el ingreso de una nota de la sociedad y donde da cuenta de sus intenciones de oferta. Y es cuando parte el aviso de la entidad: «interrumpiendo la cotización», transitoriamente, en virtud de la novedad de gran peso que contenía la nota.

Hasta aquí dos observaciones: la primera, que la compañía -con un mínimo respeto por los inversoresno debía enviar la noticia a mitad de rueda, sino después de finalizada la sesión del día. Y, segundo, que hasta este punto se obró bien en lo que hizo al suspender la transacción del papel. Pero, algo no estuvo acorde...  

Y es que faltando sólo 15 minutos para cerrar los negocios, se devuelve a Metrovías a la cotización, considerando que "se completó el procedimiento de difusión de la información suministrada por la sociedad...". Y la acción sabe de $ 2,23, a las 14.09, a los $ 2,99 de las 16.45, fluctuando hasta el cierre en torno a ello y realizando más de 90.000 papeles.

No vimos apropiado, por éste o cualquier otro caso similar, que se crea completada la difusión cuando todo solamente queda circulando dentro del propio ambiente físico de las entidades. Porque deja en desventaja a todos aquellos que no estuvieran presentes en tales dos horas perentorias, o que no hubieran accedido a una pantalla especializada. Gran parte de la gente se enteró por los matutinos del sábado. No lo discutimos desde el punto de vista de las disposiciones (que bien pueden cambiarse), sino de cuidar siempre las formas, más allá del marco. Lo que creemos debiera disponerse es que un papel debe suspenderse hasta la rueda siguiente: para que todo el público entre en eso de la noticia. ¿Está mal?

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