31 de mayo 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

Cuando se dice la expresión de molde "flaco favor le hizo...", de todos modos el pobre favor puede que sea delgado, pero sigue siendo un favor. No le cabe esto a lo sucedido con DACSA, sociedad que tuvo el gusto de inaugurar un denominado panel "pyme" dentro de la Bolsa de Comercio: y ahora tan fatalmente complicada con todo lo emitido, al punto que la propia entidad bursátil debió suspenderle la cotización. Ni flaco ni, mucho menos, favor, un lamentable ataque al sistema de oferta pública que le abriera las puertas para que pudiera servirse de sus bondades.

Y es mucho más que un caso, porque resultaba un armado que llevó largo tiempo poder organizar desde las autoridades que tienen que ver con lo bursátil: y que, como todo lo que recién nace, debe ser cuidado y ayudado a arraigar para que no termine en frustración. Lo que hizo DACSA fue derribar, con su fallo a los compromisos asumidos, quizás hasta la posibilidad misma de poder seguir apuntalando el incipiente segmento.

En nota muy bien desarrollada por el colega Pablo Wende -en Ambito del martes-, se dan los pasos y por menores que llevaron a la suspensión de los títulos cotizantes de DACSA. Casi que merece, desde ya, una investigación a fondo de parte de la propia Bolsa y la CNV, porque se trata de damnificados a través de acciones, pero también las emisiones de ON y cheques.

En verdad, no nos interesa tantohombres y casos, sino pensar en el enorme daño que le queda perdiendo al sistema. Y cuando uno se pregunta por qué no se ha podido evolucionar debidamente o a qué se deben esas leyendas negras que circulan desde siempre y que alejan inversores, una parte de la respuesta es: la lamentable lista de sociedades que mancharon a la cotización pública y que hoy pasa a integrar -en tiempo récord, entre entrada y suspensión-esta compañía.

También, recordamos prédicas periódicas desde aquí y de otros medios a los que tenemos acceso, respecto de no canjear cantidad por calidad. Ni entusiasmarse porque una firma solicite el acceso, sabiendo debidamente su estado general y no exponiendo a la gente a los que llegan como manotazos de ahogados, a buscar dinero fresco al sistema. Una sola como DACSA invalida a varias que puedan hacer las cosas bien. Y alienta a las malas lenguas -al mercado bursátil lo acechan muchas de ellasdándoles motivos, para vilipendiar el ambiente. Un día atrás habíamos reflejado opiniones del titular de la UIA, diciendo que las pymes «no entienden» eso de abrir el capital o participar en la oferta pública. Parece que, además, algunas entienden demasiado bien cómo pueden servirse del plato y, después, defraudar una imagen.

Lamentable es poco; tristeza es lo que da el maltrato al que se somete a un sistema que le ofrece todo.

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