24 de abril 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

El martes 22 de abril bien puede quedar como un sobresaliente mojón en el ejercicio 2008 del mercado local. Porque fue por vez primera que el Merval y sus socios se despegaron notoriamente de lo que sucedía en el exterior y reflejaron en su actuación un manto de preocupaciones que envuelve y desorienta, más que el humo mismo que nos llega desde el Delta. Jornada donde el listado más popular retrocedió un riguroso 2,5%, que al quitarle el componente de papel importado elevó la pérdida de las otras nóminas, a zona de casi 3%. Totalmente de frente con una cierta suba de Brasil, 0,8%, mucho más importante que lo acusado en el Dow con 0,8%, de baja. Rodeado de otros malos ratios expresamente nativos, las acciones trataban de defenderse mientras veían crecer el medidor de «riesgo-país» (mucho más alto en el intradiario, 590, que en el cierre) y un derrapar de los bonos argentinos, que ya arrastran sus harapos por los paneles. Pero marcó así una imagen en el espejo de lo bursátil: que venía siendo distorsionada en muchas otras ruedas. Como tratando de ignorar que las cuestiones que están tan erizadas en nuestro escenario, no tienen que ver con el andar de un índice de Bolsa: pasaban los días, pasó la enorme tensión derivada del paro agrario, mientras el Merval solamente intentaba copiar lo que le llegaba de afuera.  

Se verá si esa rueda del pasado martes resultará una bisagra en el correr de la tendencia, si es que ésta se compromete con panorama local que no luce para nada bien, en varios frentes. O si nuevamente se plasmará una estrategia evasiva, pretendiendo desconectar al mercado de riesgo -el indudable «termómetro» en cualquier lugar- de los hechos y las incertidumbres, que es lo peor, que afectan negativamente todo análisis que se haga sobre la trayectoria del mercado argentino.

Un simple ejemplo, simbólico, puede servir: cuando se dijo que el tema de la carne «está arreglado» y que se permitirían las exportaciones, un papel del sector -el de Quick-food, mal llamado «Paty»- tuvo un rebote de importancia. Después de eso, se supo que lo prometido no se había podido concretar y produjo un retroceso sobre la misma plaza. Expectativas en unos rubros, malas nuevas en otros, poca visibilidad en la mayoría de las empresas y un batido en el aspecto político que coloca a nuestro medio como de buenas condiciones, pero en el peor de los momentos.

El martes resultó una rueda llamativa, tan nítida en proclamar sus precios en baja y con escasa resistencia. Que poco tuvo que ver con lo que se venía observando hasta la pasada semana. Y la sensación de que se puede estar yendo a callejones sin salida, en asuntos delicados. La Bolsa «lo cotizó» el martes.

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