22 de mayo 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

Hay demasiados ingredientes puestos en el «mortero» imaginario, de donde después pueda surgir alguna pasta homogénea partiendo de lo heterogéneo. Y que sirve para recuperar la orientación en los mercados, la brújula que marque un Norte sin estar temblando de manera permanente. Las secuelas de todo lo que ha venido soportando, de afuera y de adentro, serán facturas que se deberán seguir pagando en el tiempo. El descontrol, el desorden, la desprolijidad que se fue apoderando en todos los sectores, desde el que procura saber qué hacer con su inversión, hasta el simple ciudadano y consumidor, están deambulando con sus decisiones. Y esto es lo principal ahora, tratar de no perder la orientación. Porque cuando un inversor se aparta demasiado de la senda aconsejable, cuesta mucho traerlo de vuelta...

En realidad, la figura abarca cualquier otro tipo de actividad (los políticos, por ejemplo fatal) y es un hecho, que los agentes de Bolsa saben y han comprobado tantas veces: si el hombre se «tilda», se sale de la senda del raciocinio, se aleja y se aleja, cuesta mucho poder traerlos de vuelta. Resultado: o se termina por incinerar y alejado de toda ayuda, o corre ya desnudo y dejando retazos de su inversión, por todas partes.

Acordémonos siempre de los antiguos, del consejo de cabecera sobre el que siempre volvemos: «Hay que hacer previsión. O de seso, para entender. O de cuerda, para colgarse»... Y no queda otra. En los Estados Unidos, se puede ver, quieren venderle espejitos a la población, insistiendo en que todo ya está arreglado (y, por otro lado, filman escenas -reales- de espantosos «tour», donde bajan de un micro decenas de interesados y les muestran la casa que está hipotecada y en ejecución). Belleza americana.  

En tanto, su principal referente de magnate de los mercados -Warren Buffett- sale de Estados Unidos con su escopeta de doble caño y va de «safari» por Europa. Como los mejores depredadores, se deja guiar por el olfato que lo lleva... donde hay sangre. Y ya, públicamente, lanzó una oferta desde Francfort: avisando a España que está dispuesto a comprar compañías que posean cierto perfil deseado por el cazador. (Y sabemos que España, ahora, está en un regio lío económico.) Aquí se insiste con el tema de la inflación y que se muestre la realidad. Olvídelo. No es sólo por la tremenda cifra que deberían pagar por esos ridículos bonos -hermanos de los famosos VANAS de los 70- que heredamos del ex matrimonio Kirchner-Lavagna, que ajustan por inflación. Pensar en cómo estallarían los contratos de alquiler, en los bancos teniendo que ofrecer 30 por ciento anual para retener depósitos, en la masacre de sueldos y precios es saber que esta gente tendrá que seguir dibujando. orientémonos...

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