Cupones bursátiles

Economía

Carpas, más carpas. Toro gigante, pingüinos, huevos. Nos preguntamos: qué pensarán en el mundo, al ver esto. Que un argentino ya agotó la capacidad de asombro, hace bastante.

Y nos volvemos a preguntar -porque no lo sabemos-si no resulta récord absoluto el ver todo un «camping» de carpas frente a un Congreso, que no sean de los que protestan (lo que se ha hecho mal hábito de unos años a esta parte. No la protesta, sino instalar carpas) y correspondan, en su gran mayoría, al oficialismo. Al que detenta el gobierno y el poder, actualmente. Si algún lector sabe acerca de si se ha producido un hecho similar en otras partes, le agradecemos nos informe...

La sumatoria de estos hechos que se informan con total desparpajo en los medios y como si se tratara de cosas divertidas, agradables, de algún espectáculo circense haciendo propaganda en el centro, imponen de que estamos pasando un momento mental delicado en nuestro país. Y, lo más delicado, es que el descalabro parte de arriba hacia abajo. Y se derrama por pantallas y televisores de todo confín, reproduciendo el ridículo mil veces por día en todo el planeta.

¿Esta es la carátula de un país que reclama inversiones y que -declama-asegura hacer las cosas seriamente? Viendo el modo en que fuimos pasando de un estado a otro, desde hace más de cien días, la Bolsa podrá tener ruedas, o semanas, flojas y bajistas pero, todo parecerá benigno, frente al contexto que debe padecer.

En superficie no se nota casi, pero cualquiera que pueda tener acceso a conversaciones informales con directivos de empresas -grandes o chicas-podrá constatar que existe preocupación mayúscula, por el rumbo que viene tomando la cúpula que debe conducir lo políticoeconómico y social. Los tres pilares esenciales, que están siendo vapuleados en un trimestre que ha sido fatal.

Otras veces, prácticamente todas las veces, las preocupaciones pasaban por la situación política endeble. O por tormentas en la economía que auguraban un mal final, debido a los ratios haciendo agua. Esta vez no pasa por allí, sino por notar que a algunos se les ha salido la «chaveta» por completo. Y como si creyeran que están forjando una gran imagen, al montar pantomimas y verdaderos sainetes, que no son reideros, resultan tristes.  

Bien podría estar utilizando ideas y energía en analizar cuestiones en ciernes. Por ejemplo, averiguar cómo es que Alemania -país algo más serio que nosotros-después de arduos análisis, deja de lado el montar un tren bala porque no resulta más que deficitario. Aquí, al revés, ya firman todo. Emitirán bonos, irán de cabeza por un asunto al que solamente intuyen. Nuestra Bolsa casi es una «santa», pudiendo operar -decorosamente-en medio de este enchastre.

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