Otro lunes que arrancó sombrío en mercados del exterior, por más que aquí no se haya sentido en el Merval (aunque sí en la suba del riesgo-país) y un Dow Jones que se volvió a desarmar todo, para arrancar marcando más de 2 por ciento de caída. A cada nuevo intento de suavizar las cosas con palabras, la realidad le vuelve a dar un cachetazo. Y el tema bancario acelera sus estragos por todas partes, dentro y fuera de Estados Unidos, demostrándole a George W. Bush quiénes han sido los verdaderos « borrachos», en todo este jaleo que tiene que afrontar.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Puesto en la disyuntiva de tener que darle alguna protección a McCain -que ya está a la parrillatratando de cubrir todos los agujeros que se presentan, con más dinero público. O dejar, finalmente, que caigan frutos pasados de maduros del gran árbol bancario, hasta que la purga deje en carrera a los más sanos: el señor Bush siguió optando por lo primero. Y cuesta hacer la factura de todo lo que se ha lazando hasta aquí, en sumas de salvataje a los problemas presentados. Sin contar el cheque que llegó a los ciudadanos en mayo, para que el consumo no se resintiera tanto. Los «billones» ya quedan chicos y se comenzó a oír de los «trillones» necesarios, para seguir tapando baches.
Cómo continúa esto, acaso llegará la hora donde se tenga que perder unos dedos, para salvar la mano. O bien, dejar caer ciertas entidades, para sanear el sistema.
Visiones que uno tiene desde aquí, a puro entrometido, simplemente por leer declaraciones y hechos que se van dando. Pero, no hemos visto en los libros de historia que las crisis muy profundas se puedan salvar sin que haya sufrimientos intensos. Mantener el consumo, no dejar caer en recesión la economía. Al unísono, salvar a cuanta entidad en problemas se presente, emitiendo, emitiendo, y dejando a las arcas exhaustas parece el pedido de un milagro y que, después de «la borrachera», se pague la fiesta con un cheque sin fondos. (Pobre veterano candidato parece crucificado por sus propias huestes...)
Mientras durante el lunes llovía dentro de casi todos los recintos de Occidente, en el ámbito del Merval parecía que estaban tomando el sol. Claro, con cada vez más escasos víveres -órdenes-y con el artilugio de ver pesar a Tenaris en el índice. Pero, igualmente, constituyendo toda una curiosidad exclusiva el andar de nuestra plaza.
Mientras ya estamos por ingresar en agosto (un mes que no tiene mucha buena onda con la historia bursátil local) los operadores e inversores cautos, esperan con ansiedad la tanda de balances trimestrales. Allí estarán las huellas del trimestre del conflicto serio. Y eso no fue chiste.
Dejá tu comentario