«Sus bancos se cerraron y el mundo sigue andando...». No está del todo mal parafrasear versos de tangos, cuando se ve tanta letra dramática de verdad. Y la sospecha de tanta otra, dramática por conveniencia.
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Cuando se lee que el nuevo «soldadito» que envían al frente las huestes de un improvisador Henry Paulson, tiende a que el manto de piedad lo cubra todo, da para pensar. Y pensar es lo que se necesita, en oposición a tanto impulso. ¿Cuántos banqueros y aventureros, se estarán «tirando a muertos» para ver si quedan dentro del salvataje? Se la pasan hablando de los que están mal y muy mal. ¿Pero, es que no hay algunos que pueda decirse que están bien y que no precisan de nada? Si esto es como luce, la verdad que el mundo se ha convertido en un basurero. Y que el dinero está en manos de verdaderos delincuentes.
Más allá de avatares, es regla de oro que: empresas bien administradas no quiebran. Y esto incluye, por supuesto, a las entidades financieras. Que ya lograron un par de grandes cometidos: A) Amenazar con el diluvio universal y procurarse todas las ventajas y subsidios. B) Inculcar en todo el mundo, que esto casi es un crac de las Bolsas, nacido y estallado en ellas.
Hablemos de crac (onomatopeya de algo rígido, que se quiebra) y no de crack, como se vino viendo hasta en primeras planas de publicaciones exitosas de nuestro medio, no teniendo nada que ver con el derrumbe de mercados (en todo caso, tendrá que ver con un Messi). También es habitual que en el exterior utilicen la expresión crash, otra voz que puede ejemplificar lo que sucede (como un vidrio que se rompe, por caso).
Volviendo a lo nuestro, los señores de las finanzas son hábiles también para cubrir la retirada y para dejar como responsables a quienes no tuvieron que ver con el otorgar créditos a casi insolventes. Y que eso se multiplicara como panes y peces, en más y más papeles que fueron ensuciando el circuito hasta impactar también en lo bursátil. Pero, como ha sido orquestado el drama y hasta lo que rodea al salvataje, el común de las personas -en todo el mundo- está viendo esto como otra «Gran Crisis» partiendo de la Bolsa, única que todos los días sale a poner la cara para que la llenen a cachetazos.
Y las empresas, en todo mercado, tampoco estaban en malas condiciones. Pero, si llega el momento límite de la desesperación y los bancos, casas de inversiones, parientes cercanos, van al centro de la gran liquidez para hacerse de efectivo -vendiendo acciones- no hay empresa, ni balance que aguante.
Nosotros decíamos, en nota de tapa del viernes, que ésta es zona de «compra», no de «venta». (Parece loco, pero es de lo más cuerdo, en un mundo de locos.)
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