Fernando de la Rúa tiene previsto finalmente hoy anunciar las medidas económicas que tiene en carpeta desde hace 15 días. El derrumbe en mercados del lunes aceleró los tiempos y las reuniones pendientes. Anoche Raúl Alfonsín, acompañado por gobernadores radicales y por su ex ministro de Economía, Juan Sourrouille, estuvo en la Residencia de Olivos interiorizándose de las medidas. Surgió en ese encuentro un dato importante: el presidente De la Rúa les anticipó que «ya contamos con el aval del Tesoro norteamericano y del FMI para el canje de toda la deuda que se lanzará». Precisamente sobre esta reestructuración de la deuda -en el gobierno destacan que será voluntaria-, girarán los anuncios. Luego habrá un renglón especial con medidas diseñadas para ayudar con postergaciones impositivas a empresas en crisis, incentivos al consumo y lo que es un clásico ya en todo paquete oficial: reformas e instrumentación de planes sociales.
Si es por las novedades del paquete económico que el gobierno se empeña en anunciar para hoy, a Raúl Alfonsín y los dirigentes radicales que lo visitaron en Olivos, adonde llegaron en helicóptero, Fernando de la Rúa les leyó los diarios. Y parcialmente: apenas les anticipó buenas noticias, como si la campaña para las elecciones estuviera por venir. Entre esos datos estuvo uno importante: oficialmente, De la Rúa dijo que «tenemos ya concedido el apoyo del Tesoro de los Estados Unidos y del Fondo Monetario Internacional para llevar adelante el canje voluntario de deuda».
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En la mesa oficial, además del Presidente, estaba sentado Chrystian Colombo. Con Alfonsín fueron Angel Rozas -en su triple calidad de gobernador, vicepresidente del radicalismo y futuro presidente del partido-, Pablo Verani, Carlos Lizurume, Roberto Iglesias, Raúl Alconada Sempé, Mario «el escapista» Brodersohn y Juan Sourrouille (quien al parecer forzó al ex presidente a salir de la quinta por el túnel, en una señal que los mercados sabrán valorar hoy).
Además de darles la noticia del acuerdo con los EE.UU. y con el Fondo -que Domingo Cavallo atribuye a su propia pericia mientras imagina la salida de Daniel Marx de su equipo- el Presidente les enumeró algunas de las medidas más simpáticas del programa que va a anunciar probablemente hoy. Les adelantó, por ejemplo, que habrá un plan de salvataje para empresas con problemas impositivos a las que se les reestructurará la deuda con la AFIP y con los bancos oficiales. También les explicó el plan de universalización de las asignaciones familiares que llevará adelante Patricia Bullrich, consistente en entregar $ 30 por hijo menor de 14 años a las familias que tengan bajos ingresos, lo que agregará 4.700.000 nuevos niños al cómputo de ese tipo de beneficio. «Para eso vamos a unificar muchos de los planes sociales que actualmente están dispersos y por esa razón se crea la nueva Agencia Social» siguió diciendo De la Rúa, sin dar explicación ninguna sobre las funciones que tendrá cada uno en este tipo de tarea, una cuestión delicada ya que en la reunión estaba Verani, cuyo ahijado Daniel Sartor se vio disminuido con las innovaciones.
El Presidente explicó que los había convocado «porque quiero tener al tanto al partido, ya que soy un hombre del partido». Alfonsín lo reconoció como tal y le explicó que «nosotros también aspiramos a apoyar al gobierno siempre que los esfuerzos que se pidan sean equitativos». Antes De la Rúa había enumerado las dificultades del país y hasta ofreció, abreviado, su rap preferido: «la herencia recibida».
Los radicales salieron de Olivos sin hacer declaraciones y serán cautelosos para evaluar cualquier movimiento del gobierno. Nadie quiere ser demasiado generoso con el gobierno antes de que se sepa si el paquete no incluye una reforma previsional que elimine la «prestación básica universal» del sistema de reparto o recortes a las universidades (el arancel le fue descartado a Alfonsín bajo juramento). Sucede que ayer lo único que se anticipó en términos de ajuste fue la baja en los recursos que se giran a las provincias y que forma parte de una trabajosa negociación con los gobernadores.
Alfonsín postergó ayer una reunión del Comité Nacional con los presidentes de distrito de la UCR. Por eso ayer despotricaba por un encuentro que el habilidoso Rafael Pascual realizó con 17 de los 24 jefes de radicalismos provinciales para obtener un pronunciamiento de respaldo al gobierno. La reunión se realizó en el Salón de Honor de la Cámara de Diputados y sirvió para que por la tarde esos mismos radicales visitaran a De la Rúa y le aseguraran también su adhesión. «Yo entiendo y no cuestiono que se reúnan con el Presidente porque nadie puede resistir una invitación del primer magistrado -reflexionó Alfonsín en defensa de su gremio- pero ¿qué necesidad había de hacer esa reunión con Pascual si yo no iba a permitir que el partido se endurezca con el gobierno?».
Pascual parecía estar al tanto del efecto que provocaría su convocatoria, tanto que ante los hombres del interior predicó, casi irónicamente: «Estamos acá para hacer lo que siempre pide el doctor Alfonsín que es acercar al partido con el gobierno».
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