Los ministros Roberto Lavagna, Alfredo Atanasof y Aníbal Fernández definirán esta tarde uno de los problemas económicos que más desvela al gobierno: la suba de precios en la canasta básica de las últimas semanas. Ya trascendió que intentarán diseñar una estrategia similar a la establecida con las empresas petroleras, es decir, convocar a las principales firmas del sector para acordar un congelamiento de los valores de algunos productos, al menos hasta mayo. La intención del gobierno ha tenido la curiosa virtud de alinear a enemigos irreconciliables: es que tanto los industriales como las grandes cadenas minoristas se muestran en contra de cualquier posibilidad de aplicar controles de precios. Al mismo tiempo, desde el gobierno se esgrime la amenaza de aumentar las retenciones a las exportaciones de alimentos, repetida estrategia para obtener una mejor posición en las negociaciones. También se estudian modificaciones en el IVA para algunos sectores.
Esta tarde, Roberto Lavagna (titular de Economía); su par de la Producción, Aníbal Fernández, y Alfredo Atanasof se reunirán en el despacho del jefe de Gabinete para tratar de buscar una solución al problema que más preocupa por estos días al gobierno: el aumento de los precios. Y aun cuando fuentes oficiales se ocuparon de descartar de plano cualquier chance de establecer controles de precios, en los empresarios había preocupación por la posibilidad de recibir « aprietes» para que retrotraigan subas o dejen de aplicarlas.
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Desde hace algunos días funcionarios del gobierno están manteniendo reuniones y contactos reservados tanto con industriales de la alimentación como con supermercadistas, con la única meta de impedir un rebrote inflacionario, aun cuando éste sea relativamente modesto.
En medio de este panorama, la sorda lucha entre las grandes cadenas minoristas y sus proveedores vive un nuevo capítulo, seguramente uno de los más intensos de los últimos tiempos. Y si bien la gran mayoría de los ejecutivos y directivos de ambos sectores está de vacaciones, quienes quedaron en Buenos Aires culparon al otro sector por las subas de precios. Sin embargo, algo los une: nadie, ni supermercadistas ni industriales quieren ni oír hablar de la mínima posibilidad de que se apliquen controles de precios.
Desde el gobierno, la Secretaría de Defensa de la Competencia y el Consumidor -organismo que en tiempos no muy lejanos intentó medidas tendientes a controlar el comportamiento de los precios-se eligió esta vez el silencio absoluto.
•Coincidencia
En tanto, desde una de las principales cadenas de hipermercados que actúan en el país, decían que «los industriales están ganando más plata que nunca, porque el componente salarial en su estructura de costos está más baja que nunca en la historia. Están vendiendo en dólares pero pagando sueldos en pesos, y nosotros terminamos dando la cara frente a los consumidores».
Sin embargo, desde dos cadenas coincidieron en que «algo hay que hacer para terminar con los abusos de los industriales, que están cobrando lo que quieren». En ninguno de los casos se habló de controles de precios, «pero me parece bien la iniciativa de recortar el IVA para los alimentos básicos», dijo un tercer integrante del sector.
En cambio, un industrial se mostró escéptico: «No creo que la reunión de mañana (por el lunes) sirva para mucho: acá lo que hay que hacer es dejar actuar al mercado. De todos modos, es casi gracioso hablar de reactivación y de aumentos por mayor consumo: estamos tratando apenas de recuperar los mayores costos por la devaluación...».
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