16 de enero 2004 - 00:00

Del Marshall a la CEE

Soldados soviéticos patrullan el Reichtag en Berlín, luego de la caída de 1945. Los fondos del plan Marshall se dirigirían a reparar la insfraestructura de las ciudades dañadas luego de la Segunda Guerra Mundial.
Soldados soviéticos patrullan el Reichtag en Berlín, luego de la caída de 1945. Los fondos del plan Marshall se dirigirían a reparar la insfraestructura de las ciudades dañadas luego de la Segunda Guerra Mundial.
El plan Marshall de 1948 recuperó Europa sobre la base de una materia prima meramente poblacional y política notable. Todos acuciados por salir cuanto antes de la devastación tras la guerra. De ese resurgimiento, con sostén financiero fuerte inicial norteamericano, nació luego la Comunidad Económica Europea. Del éxito de este pequeño agrupamiento en desarrollo de sus países miembros originales, se llega a la actualidad cuando casi todas las naciones quieren entrar en la CEE para su mejor bienestar. Naciones ex marxistas, fuertemente nacionalistas, divididas por etnias o en religiones, aprendieron a sostener la libre empresa, la iniciativa privada y el Estado vigilante, pero no omnipresente. En la valiosa revista «Muy interesante» se hizo un resumen de las naciones que -impensadamente antes de la caída del Muro de Berlín, en 1989- podrían integrarse hoy a una comunidad de progreso y libertad económica como la CEE. Observemos los aspirantes.

BULGARIA

Representó desde los Balcanes, en Europa, una de las formas más retrógradas de marxismo. Inclusive llegó a estar a la izquierda de la extinguida URSS, y aun en comparación con la terrible época stalinista de alrededor de 1930. Cambió y está previsto que debe liberar y racionalizar mucho más su economía para que en 2007 ingrese en la CEE. Su pueblo lo ansía porque con 19,6% (casi tanto como la Argentina), su desocupación es la segunda más grave de Europa después de Eslovaquia.

TURQUIA

Aunque despierta cierta duda para los integrantes actuales de la Unión Europea, que no asumen la inserción del mundo islámico en Occidente, tarde o temprano, Turquía se sumará al bloque. No firmó en 2003 la adhesión de Atenas (por la que se incorporan 10 nuevos miembros), pero este año la UE comenzará las conversaciones para incorporar a Turquía.

RUMANIA

Aunque como Bulgaria debe esperar hasta 2007 para pertenecer a la «nueva Europa», es reconocido por los recursos mineros que cobijan los Cárpatos meridionales. Entre 1965 y 1989 vivió bajo el régimen comunista liderado por Nicolae Ceausescu, a la que siguieron cinco años de la más dura recesión de Europa del Este. Desde hace siete años fue abriendo paulatinamente su economía, permitió 100% de propiedad extranjera y cerca de 4.000 empresas estatales pasaron a manos privadas. Su entrada en la UE está asegurada.

LETONIA

Escindida de la URSS hace poco más de doce años, esta llanura donde viven 2,5 millones de personas no ha cejado en la incorporación de tecnología desde entonces, y -afirmados en la explotación de su actividad agropecuaria y pesquera- han volcado su economía al sector servicios. Ya sin vestigios de los grises hábitos soviéticos, a partir del 1 de mayo integrará el selecto club de los 25.

ESLOVENIA

Dueña de privilegiados acantilados en la costa adriática sobre el Mediterráneo, este estado cosmopolita (conviven serbios, croatas, italianos y musulmanes) encontró casi una súplica como respuesta al referéndum para incorporarse a la Unión: 90% de los votantes se manifestó a favor del ingreso. Es, entre los países componentes de la ex Yugoslavia, el que más éxito económico ha tenido.

POLONIA

Es, entre los 10 socios que se sumarán el 1 de mayo próximo, el país de mayor territorio y el más poblado (39 millones de habitantes, católicos en su mayoría). Tras la caída del comunismo (en 1989), experimentó grandes cambios: libertad de precios, apertura comercial y moneda convertible. Fue la llave para recibir un fuerte ingreso de capitales extranjeros. Aunque el ingreso en la UE no es apoyado por la mayoría de sus habitantes (un alto porcentaje de ellos, campesinos), es un hecho.

ESLOVAQUIA

Tiene, junto con Bulgaria, la tasa de desempleo más alta de Europa, acaso porque arrastra las consecuencias de haber sido la parte menos desarrollada de la ex Checoslovaquia. Sustentada en el turismo y los deportes de nieve, la economía crece a ritmo sostenido desde 1994, aunque su PBI sigue siendo el más bajo de la región.

ESTONIA

Medios de transporte eficaces, bajísimo índice de desocupación y un primer ministro desertor del comunismo. Esta bien pudiera ser la tarjeta de presentación de este país poblado por apenas 1,5 millón de almas que ven, con el ingreso en la UE, un mercado que puede satisfacer todas sus carencias a cambio de los buenos productos de su actividad agropecuaria (especialmente, carnes y lácteos).

HUNGRIA

Apenas 5% de sus 10 millones de habitantes no tiene trabajo. Tras varios años de difícil transición política y económica, recuperó paulatinamente su economía desde 1994. Aunque el paisaje parece detenido en el pasado (lo que resulta atractivo para el turismo tradicional de Europa), la actividad económica sigue en su avance hacia la libertad plena, y las costumbres de su pueblo se acercan cada vez más a las de la Europa occidental.

MALTA

Un archipiélago de cinco islas, con un sistema legislativo unicameral (65 legisladores) que designa al presidente. Le aportará a la UE su estratégica ubicación en el Mediterráneo, con el consecuente interés turístico, pero no mucho más. Malta emitirá no más de 400.000 pasaportes europeos.

REPUBLICA CHECA

Aunque actualmente se observa un resurgimiento del nacionalismo checo, no parece ser óbice para la integración al Mercado Común. Más de 70 años bajo régimen comunista no se olvidan de un día para el otro. Desde 1993, la principal base de su economía (lógicamente, estancadas industrias) fue a parar a manos privadas, principalmente a capitales provenientes de Alemania. También es importantísimo el ingreso en el rubro turístico, especialmente a través de la principal competidora de París en Europa, la bella Praga.

LITUANIA

Los soldados rusos terminaron de retirarse en 1995, pero mucho influyó para la rápida recuperación del país la asunción de un presidente exiliado durante cincuenta años en EE.UU. Actualmente, ofrece dos requisitos bien valorados por la comunidad: una democracia estable y una economía de mercado viable.

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