28 de enero 2004 - 00:00

Delta vuelve; aéreas incorporan aviones

Una que se va, otra que regresa, otra que se agranda. Delta Airlines anunció ayer que volverá a volar a Buenos Aires desde su «hub» (centro de distribución) de Atlanta. Según un comunicado distribuido ayer, la ruta será retomada por la segunda aerolínea de Estados Unidos a partir del 1 de diciembre próximo, o sea, dentro de poco más de diez meses. La medida de Delta sería una prueba más de que los vuelos hacia y desde Estados Unidos han vuelto a ser atractivos, a pesar de la decisión de su principal rival. En efecto, cabe recordar que la semana pasada United Airlines -la segunda línea aérea del mundo- eliminó sus frecuencias entre Buenos Aires y Miami y NuevaYork, concentrando sus vuelos sólo a sus «hubs» de Washington D.C. y Chicago. Obviamente, esto abre una puerta para Delta, que desde su terminal en Atlanta quedará más cerca para conexiones a la costa Oeste y el sur de la Florida que su competidora. De todos modos, ambas «pierden» hoy con Aerolíneas Argentinas y con American Airlines, que ofrecen vuelos directos a los dos destinos más frecuentes de los viajeros argentinos dentro de Estados Unidos. Esta, sin embargo, no es la única razón: sucede que el permiso para operar la ruta Buenos Aires-Atlanta caducará el 31 de marzo próximo; de ahí que la empresa estadounidense deba retomarla o al menos iniciar los trámites para hacerlo. El comunicado distribuido ayer por Delta revela que «actualmente tenemos la autorización necesaria para retomar esa ruta, pero la misma expirará el 31 de marzo de 2004, a menos que la prorrogue el Departamento de Transporte» (DOT por sus iniciales en inglés). El comunicado agrega que «Delta presentó hoy la solicitud para una prórroga provisoria ante el DOT».

De concretarse su anuncio, Delta retomará una ruta que inauguró en abril de 2001 y discontinuó el 1 de diciembre de 2002, en plena crisis y exactamente dos años antes de la fecha de su anunciado regreso. El vuelo a Atlanta será «nonstop», y se hará con una máquina Boeing 767-300 ER (por «extended range», o largo alcance), capaz de transportar 204 pasajeros.

Quizá no por casualidad ayer también Southern Winds anunció que incorporará a su flota otro Boeig 737-300 ER -o sea, el mismo tipo de aero-nave que usará Delta para esta ruta-con el fin de reforzar sus vuelos a sus dos destinos internacionales, Miami y Madrid. El comunicado de la empresa de Juan Maggio no aclara cuál es la configuración del avión ni cuántos pasajeros llevará, pero está claro en este caso también que el nuevo equipo se alquiló para aprovechar la doble circunstancia de la salida de United de la ruta a Miami y la altísima ocupación que muestran todos los vuelos. De hecho, American Airlines advirtió a fines del año pasado que no tenía disponibilidad para vuelos a esa ciudad ni a Nueva York hasta fines de enero, por la enorme demanda de pasajes que se produjo en los últimos meses del año.

• Nuevo Jumbo

A esto hay que agregarle la incorporación de un Boeing 747-400, el mayor avión de pasajeros del mundo, por Aerolíneas Argentinas, tal como adelantara este diario la semana pasada.

Lo que está sucediendo, entonces, es nada más que una «vuelta a la normalidad» en el mercado aerocomercial argentino: las empresas aéreas se ven obligadas a expandir sus flotas en función de una mayor demanda, y otras empresas retornan al país o agregan frecuencias. Sin embargo, y como suele suceder, el retorno de la demanda es siempre más veloz que la capacidad de las aerolíneas para satisfacerla: hacen falta meses para conseguir aeronaves, equiparlas, habilitarlas en los países de destino, etcétera. Por eso, y porque el mercado no se ha recuperado del todo, el número de vuelos al exterior y de pasajeros transportados sigue abajo respecto de la convertibilidad.

La excepción a esta política expansiva es, entonces, United. Inmersa en una profunda reestructuración (pidió la protección del ya célebre «Chapter 11», equivalente al concurso preventivo), cerrará sus bases de azafatas y pilotos en Miami. Hace algunos meses, logró un préstamo por u$s 2.000 millones que la salvó de la quiebra y la desaparición.

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