Si lo de ayer se hubiese dado el viernes, seguramente la mayoría hubiera dicho que era algo esperado, lógico y normal. El problema es que lo de ayer aconteció ayer (como corresponde). Durante las dos últimas semanas, el índice S&P 500 (considerado como la medida más amplia del mercado accionario norteamericano) ganó 25,7%, la mayor suba de su historia para un período de 10 días hábiles. Sin embargo, ayer el índice volvió a entrar en territorio de osos (Bear Market, o cuando un índice pierde más de 20% desde el máximo anterior) y sólo merced a que para el cierre sobrevino un impulso alcista de último momento, se salió de él. De todas formas el indicador quedó con una baja de 1,5%. Esto sirve para explicar cuáles son los ánimos que imperan hoy en el mercado: los del desconcierto. Tal vez la mejor noticia de lo que pasó es que los volúmenes operados fueron acotados, especialmente en el mercado electrónico donde se negociaron poco más de 1.840 millones de acciones, lo que da idea de cierta retracción de los vendedores ante la merma. Claro que esto no permite dejar de lado el derrumbe (a esta altura es ridículo llamarla toma de ganancia, o corrección) de 4,81% que tuvo el NASDAQ. Como suele ocurrir, las blue chips se mostraron más parsimoniosas y perdieron 0,45% para quedar en 10.532,23 puntos, con un volumen de más de 1.010 millones de acciones. A la cabeza del retroceso se colocaron los fabricantes de semiconductores que perdieron en promedio 6,5%, de la mano de la baja de casi 8% que tuvo Intel, influenciada por el anuncio de la gente de Merrill Lynch que le bajó el pulgar. Con algo menos de gravitancia, SBC Communications fue convenientemente castigada por los inversores luego de anunciar una baja en lo que se esperaba que ganara. Si estos papeles no golpearon más al Promedio Industrial fue gracias a la suba de Exxon Mobil y 3M cuyos números superaron las previsiones (interesante lo de American Express que superó las expectativas, pero evidentemente no los "whisper numbers", y se movió en baja). A pesar de lo negativo de la rueda de ayer, parece haber consenso sobre la predisposición alcista del mercado, pero es bueno tener presente que el índice de optimismo de los inversores (que elabora UBS Paine Weeber) se derrumbó 21 puntos en abril a 116. Respecto al mercado en sí, 59 por ciento de los consultados aún estiman que no tocamos fondo (sea lo que sea que esto significa). No por nada según la gente de Lipper, el mes que terminó fue el de mayor retiro de fondos de los FCI, en la historia del sistema norteamericano. Consejo: siga con el casco a mano, los malos números de Compaq son apenas un ejemplo de lo que puede venir.
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