12 de febrero 2004 - 00:00

Desde fábrica textil hasta hoteles

• La ex Brukman

El proceso de recuperación comenzó en diciembre de 2001, cuando los dueños originales abandonaron la fábrica y comenzaron un conflicto laboral con sus empleados, a quienes les adeudaban sueldos. Estos, durante un año y medio, mantuvieron la cadena de producción, pero la Policía los desalojó, porque aún no se había declarado la quiebra de la empresa y se los denunciaba por usurpación. Casi dos años más tarde, la Justicia declaró la quiebra y la Legislatura votó la expropiación.

El Gobierno porteño se comprometió a pagar 150.000 pesos por las máquinas que cedió a la cooperativa, lo que permitió que unos 50 empleados volvieran a ocupar sus puestos. Pero, según comentó Celia Martínez, una de las empleadas de Brukman, «se nos hace muy difícil porque hay muchas cosas que nos faltan y necesitamos arreglar máquinas. Estamos esperando un subsidio que nos prometió el gobierno por 50.000 pesos que no llega». Y dijo que desde que están como cooperativa en la fábrica, hace cerca de 20 días, sólo ingresaron por ventas «unos 300 pesos»; por lo tanto, aún no consiguen cobrar sueldos. «Por ahora, pagamos nuestros viáticos de un fondo de huelga que estuvo juntando gente de otros países», aclaró.

• Cooperativa Vieytes, ex Ghelco

Los dueños de la fábrica de materias para heladería y repostería pidieron la quiebra en 2002, cuando ya acumulaba deudas salariales con los empleados. Para no ser denunciados por usurpación, los trabajadores pusieron en la puerta una carpa y permanecieron allí hasta que el juzgado que intervino les otorgó el derecho de alquiler de la planta y les cedió en comodato las maquinarias.

Actualmente, los empleados -antes de la quiebra eran 91; y ahora, 41-aseguran que la fábrica está trabajando en los mismos niveles que con sus dueños originales y utilizando el mismo porcentaje de capacidad productiva. Sólo algunas oficinas donde trabajaban dueños y gerentes están vacías. El sueldo promedio es $ 1.200.

• Clínica Medrano

Luego de una serie de despidos y del vaciamiento de la empresa controlada por la firma Apgen New Life, unos 25 empleados formaron una cooperativa a fines de 2002 y comenzaron a atender a pacientes en forma similar a la que realizaban con los dueños originales del centro asistencial. En enero de este año, según explicó el enfermero Alberto Blanco, ex secretario de la cooperativa, «el Gobierno de la Ciudad decidió estatizar la clínica por tratarse de una empresa recuperada del área de salud». Todavía se encuentran en remodelación, pero las instalaciones serán usadas para un centro para la tercera edad y los empleados ya son planta estable de la Secretaría de Salud del Gobierno porteño.

Cooperativa 2 de Diciembre

La empresa que fabricaba las heladeras Coventry en José León Suárez no pudo competir con los productos importados, entró en concurso de acreedores y en 2002 dejó de funcionar. Los empleados hicieron una denuncia por lock out patronal, se instalaron en la fábrica como una cooperativa y firmaron con el dueño un alquiler del lugar. La situación legal es muy compleja, y Ramón Ferreira, vicepresidente de la cooperativa, explicó que en un mes se reunirán con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, para explicarle la situación por la que atraviesa la fábrica y pedir ayuda del Estado. Todavía los obreros no cobraron ni un peso de sueldo. No fabricaron ninguna heladera desde que se instaló la cooperativa. Subsisten con la ayuda económica de otras cooperativas.

• Hotel Bauen

Hace más de un año, los empleados del hotel que formaron una cooperativa se encuentran en negociaciones con el juez que intervino en la quiebra de la empresa y con la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Según explicó el abogado de la cooperativa, Diego Kravetz, se firmó un convenio con los dueños de las instalaciones para que, pagando un canon, se les alquilara el lugar, y se recibió la autorización del juez para hacerlo. Por otro lado, se convino con la Secretaría de Cultura porteña que durante unos cinco años la Ciudad utilizará un teatro que tiene el hotel y dispondrá de una determinada cantidad de camas para su uso a cambio de que el Gobierno porteño aporte un subsidio por una suma que aún no fue determinada.

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