6 de diciembre 2004 - 00:00

Deuda: sigue la ofensiva del gobierno contra Berlusconi

Silvio Berlusconi
Silvio Berlusconi
La intención del gobierno de Néstor Kirchner de continuar señalando a Silvio Berlusconi y a su administración como responsables de frenar el proceso de canje de deuda, tanto en Italia como en otros mercados, y de trabar los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) continuará en los próximos días.

Para justificar la acusación de un potencial «complot» de Berlusconi y de su gobierno contra la Argentina, los colaboradores de Kirchner terminaron de diseñar una carpeta con las supuestas «pruebas» de estas acciones, que justificarían las embestidas del presidente argentino.Estos documentos, a los que tuvo acceso este diario, ya fueron entregados a altos representantes del gobierno de Berlusconi y se espera que haya algún tipo de respuesta desde Italia en los próximos días.

La carpeta en cuestión se divide en tres capítulos.
Uno con la recopilación de artículos periodísticos aparecidos en medios italianos con declaraciones públicas de funcionarios en contra de la Argentina. Otro se basa en los informes periódicos que desde Roma enviaba el embajador argentino en Italia, Victorio Taccetti, mientras que el tercero se confeccionó desde los ministerios de Economía y de Relaciones Exteriores, con las acciones de los hombres de Berlusconi en el G-7 (el grupo de países más desarrollados) y el directorio del FMI en contra de la Argentina.

• Detalles

Los puntos principales de la carpeta son:

• Italia tuvo una actitud positiva durante 2002 e incluso fue uno de los países que más trabajaron para que se firmara un acuerdo con el Fondo en enero de 2003. Sin embargo, esta actitud cambió después de la presentación de Dubai de comienzos de 2003, donde el gobierno argentino propuso una quita de 75%. . Desde ese momento, Italia sería el principal opositor de la Argentina en el G-7 y en el FMI, superando incluso a Japón.

A mediados de este año, Italia habría provocado una postergación del informe del staff del FMI, en lo que habría sido el elemento central para tomar la decisión de suspender el acuerdo con el organismo.

• En la reunión de otoño del G-7 en Washington, Italia impulsó con éxito la condena a la Argentina en el comunicado oficial del G-7 y buscó repetir la maniobra en la asamblea anual del FMI. El documento argentino menciona incluso una discusión pública en los pasillos de la sede del Fondo entre el secretario de Finanzas, Guillermo Nilsen, y Lorenzo Bini Smaghi (director de Relaciones Internacionales del Ministerio de Economía de Italia y representante del gobierno de Berlusconi en esa reunión del FMI).

• En la reunión del G-7 a mediados de febrero de 2004 en Boca Raton,
Italia propuso que se obligue a la Argentina a negociar únicamente con el Comité Global de Inversiones que dirige Nicola Stock, y que mantiene la posición más irreductible dentro de los acreedores.

• En este sentido, hay una crítica directa a la tarea del
embajador de Italia en la Argentina, Roberto Nígido, que presentó a las autoridades locales a Nicola Stock el 25 de febrero de 2003 como el principal representante de los acreedores de la deuda externa cuando en realidad, para la visión del gobierno argentino, sólo representaría a parte (y lejos de la mayoría) de los tenedores de deuda pública caída en default.
• La crítica a
Nígido va más allá, y en el «paper» figuran acusaciones indirectas a las actividades de Stock (apadrinado aparentemente por el embajador de Italia en Buenos Aires), incluyendo la pretensión de cobrar honorarios como representante de acreedores en la reestructuración del Banco Hipotecario.

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