Comienza el miércoles la inscripción al canje. Se postergó al 28/8 el cierre
Rigen las 24 horas para que la SEC revise la presentación argentina acordada con los acreedores. Los plazos se corrieron 4 días.
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La etapa final del canje de deuda de títulos públicos emitidos bajo legislación internacional, y en los hechos la más importante, comenzó anoche. El estudio Cleary Gottlieb Steen & Hamilton (CGS&h) presentó ayer ante la Security and Exchange Commission (SEC) la documentación final; con lo que el organismo que regula las operaciones de Wall Street tendrá las 24 horas reglamentarias para su revisión. Mañana entregará los documentos firmados a los representantes legales de las partes (los abogados del país y de los acreedores); y, si todo sale como se espera, el miércoles se abrirá formalmente la inscripción para que los bonistas (fondos de inversión y particulares), comiencen a sumarse al llamado a reestructurar deuda externa soberana en default por unos 66.400 millones de dólares. La principal novedad del cuadro presentado ayer ante la autoridad del mercado de capitales neoyorquino es que los plazos de inscripción se corrieron 4 días.
Ahora, en lugar de vencer el lunes 24 de agosto, el cierre será el viernes 28, respetando los necesarios e imprescindibles 10 días hábiles para que el llamado esté abierto. El anterior cierre estaba pactado con una presentación el 14 de agosto. Sin embargo, al viernes pasado, el Ministerio de Economía no había terminado de redactar los movimientos financieros vinculados a la aplicación de las nuevas versiones de las cláusulas de reasignaciones o la suma de los bonistas que no ingresen en el llamado, con lo que los tiempos debieron correrse de lo preestablecido. El corrimiento del llamado generó algún ruido extra este fin de semana entre el Gobierno y los acreedores, inquietud que finalmente se solucionó cuando desde el Palacio de Hacienda se garantizó que esta semana comenzará la inscripción, y que las fechas se correrían lo necesario. Lo que no fue modificado fue el compromiso del 4 de septiembre para emitir la nueva deuda. Esa fecha será entonces el momento en que los acreedores reciban el nuevo mix de bonos. Se cruzará con los 5 días reglamentarios que los bonistas tendrán para renunciar al canje si no están conformes con los movimientos de reasignación de Martín Guzmán.
La fecha del 28 de agosto traerá además una curiosidad para el país. Ese día se cumplirá un año desde que Hernán Lacunza anunció la primera postergación unilateral de los vencimientos de deuda de la Argentina. Ese día, el último ministro de Hacienda de Mauricio Macri presentó un plan de “reperfilamiento” que incluía los pagos de las Letras del Tesoro (Letes, Lelink, Lecap y Lecer) adquiridas antes de 31 de julio, del resto de los bonos emitidos bajo Ley Nueva York o bajo legislación local destinado sólo a los inversores institucionales (fondos y bancos). Los pagos por unos u$s11.800 millones hasta fin de año se liquidarían el 15% al vencimiento, 25% a tres meses y 65% a seis meses. Esto implicaba que sería el Gobierno que sucediera a Macri el que debería tomar la decisión de cumplir o no con el cronograma. Para los especialistas este fue el primer paso en el default que luego tuvo otras dos etapas, ya con Alberto Fernández en el Gobierno y con Guzmán en Hacienda. El primero fue cuando no se liquidó a tiempo el pago del 22 de junio (habían vencido el 22 de mayo, pero se contabilizan los 30 días de gracia) de los Global 2021, 2026 y 2046 por u$s500 millones. Luego tampoco se cumpliría con el pago al Club de París el 9 de julio por unos u$s2.100 millones y finalmente dejaría de pagar el 30 de julio u$s566 millones correspondientes al Discount emitido durante el Gobierno de Néstor Kirchner. Se completó así un año sucesivo de un mismo default; más allá que algunos los contabilicen como dos eventos diferentes.
Perspectivas
Lo importantes es que desde esta semana comenzará a correr el tiempo para que los tres grupos que representan a los acreedores, cumplan su palabra y se sumen al llamado a reestructurar organizado por Guzmán. Según los contactos que desde CGS&H mantuvieron con los bonistas, no deberían haber sorpresas. Y, rápidamente, podría Hacienda comenzar a contabilizar adhesiones para el canje y verificar qué tan cerca se está de las mayorías necesarias para dar como exitoso el proceso. El mismo dato recogía el Lazard, el banco mediador; y el Bank of America y el HSBC, las dos entidades designadas para emitir la deuda. De hecho, los abogados que representan al Grupo Ad Hoc de Bonistas Argentinos, el Comité de Acreedores de Argentina y el Grupo de Bonistas del Canje afirmaron que probablemente las adhesiones de los grupos se den de manera uniforme y no de manera escalonada. Y a través de representantes legales con las autorizaciones notariales para actuar en representación de los fondos de inversión en su conjunto.
Esto debería acelerar las aceptaciones, y generar en poco tiempo una masa crítica que le dé a Guzmán el dato exacto sobre cómo debería aplicar las “redesignaciones”. Sobre este punto los acreedores esperarán a conocer hoy la letra final de los contratos presentados por la Argentina para saber que no habrá sorpresas a lo que se negoció hasta el viernes pasado según los términos legales planteados por las partes. Fue el capítulo que siguió al cierre de las negociaciones financieras, sobre la base de un Valor Presente Neto de 54,8 dólares por cada lámina de 100, basado en una reducción a más de la mitad de los intereses de la deuda de la Argentina.
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