Emergentes: ahora preocupan Sudáfrica, Turquía y Ucrania

Economía

La Argentina dejó de liderar el ranking de los países más vulnerables entre los emergentes. Bajas reservas, salida de capitales y situación fiscal complican el panorama del país de Mandela.

Antes de que se desatara la hecatombe pandémica, la Argentina, a veces acompañada de Turquía, venía destacándose como la economía emergente más vulnerable. Las vicisitudes criollas sacaron al país del crítico radar, no por méritos propios, y ahora los analistas han posado la atención en otro trío: Sudáfrica, Turquía y Ucrania. Aunque en la región, destacan las mayores vulnerabilidades de Chile, Brasil y México (su deuda creció 30%, 20% y 12% interanual, respectivamente en el primer trimestre).

Los análisis sobre la vulnerabilidad externa de los emergentes muestran que por un lado las profundas recesiones traerán aparejada una drástica reducción de los déficits de cuenta corriente (incluso, algunos tendrán superavit, algo bastante inusual), lo que conllevará a una disminución de las necesidades de financiamiento externo y por ende de la fragilidad. Sin embargo, el IIF en un informe de los economistas Sergi Lanau y Jonathan Fortun advierten que los vencimientos de deuda externa siguen siendo un riesgo para algunos en los próximos doce meses. En los casos de Brasil y México ponderan que tienen buenos amortiguadores (sus problemas críticos de crecimiento y perspectiva fiscal son más de naturaleza “doméstica”) siendo Chile el mejor parado por su línea con el FMI y el margen de políticas y credibilidad que tiene.

En cambio, Sudáfrica, Turquía y Ucrania son los más vulnerables, ya que sus reservas son escasas y sus perspectivas generales muy complejas. Porque si bien la amortización de la deuda externa monitorean de cerca los vencimientos de deuda externa bajo el contexto de las descomunales salidas de capitales de los primeros meses del año porque no se han revertido. Turquía tiene un cronograma de amortizaciones recargado en los próximos doce meses lo que le alivia la presión a corto plazo, pero el Gobierno enfrenta el “trade-off” entre crecimiento y estabilidad externa, mientras que Ucrania anticipó vencimientos con préstamos del Gobierno y un Eurobono que vence en el III trimestre, y una considerable amortización de préstamos privados en el IV trimestre. Claro que se supone que mientras siga el programa del FMI mitiga el riesgo.

“Sudáfrica es un caso que hemos seguido especialmente de cerca, ya que es vulnerable en los frentes fiscal y externo. Vemos un riesgo al alza a las ya amplias proyecciones de déficit fiscal del Gobierno y están preocupados por las implicaciones presupuestarias de las empresas estatales en crisis”, explican los economistas. Desde el punto de vista doméstico la gran base de inversores locales mitiga el riesgo de financiamiento fiscal, pero serán victimas de incentivos regulatorios extraordinarios para que compren más bonos.

Por el lado externo, a principios de este año se observaron importantes pérdidas de reservas ante niveles de rollover inferiores al 60/80%. Según el análisis de Lanau y Fortun los datos recientes sugieren que la imagen del financiamiento externo es realmente desafiante, luego de las grandes salidas de capitales del I trimestre. Consideran que si bien el sector privado no repatrió activos, como suele ocurrir en situaciones de estrés, podrían hacerlo pronto. Si bien no tiene datos completos del II trimestre, saben que los extranjeros continuaron vendiendo bonos del Gobierno (0,8% de PBI). Mirando para adelante, tienen a favor que los vencimientos son modestos (0,3% PBI en el II trimestre 2021) pero el riesgo de que los extranjeros sigan vendiendo en el mercado secundario es alto. Además los depósitos bancarios transfronterizos representan una parte significativa de la amortización externa proyectada. “Estimamos que la reinversión de depósitos fue resistente en el I trimestre pero el riesgo permanece ya que cayó por debajo del 100% en eventos de estrés pasados. En general, los amortiguadores externos son escasos en una situación en la que el riesgo fiscal seguirá siendo elevado durante mucho tiempo”, sentencian.

A nivel global, el valor en dólares de la deuda emergente bajó en u$s700.000 millones a u$s72,5 billones en el I trimestre pero pasó a representar un 230% del PBI (+10 puntos). China, Corea, Turquía y México fueron los que más aumentaron su relación deuda/PBI. En cuanto a China, el IIF advierte que la deuda está camino de alcanzar el 335% del PBI en el II trimestre. Un dato alentador es que la deuda en divisas permaneció estable en u$s8,4 billones en el I trimestre, lo que sugiere que los emergentes han podido renovar sus obligaciones a pesar de las tensiones en medio de la pandemia. Con vista a lo que viene, las necesidades de refinanciamiento rondan u$s3,7 billones hasta fin de año, con una deuda en divisas que representará un 17% del total, y siendo los países que enfrentan grandes vencimientos, además de China, los Emiratos Árabes Unidos y Turquía.

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