Sin tasa máxima, el Gobierno buscará sostener ritmo de fondeo

Economía

Cerró el primer cuatrimestre con un mix de financiamiento en línea con el Presupuesto (60% BCRA y 40% deuda), pero se viene calendario de vencimientos exigente. En mayo, expiran más de $300.000 M.

Mañana, el Ministerio de Economía realizará la primera de las tres licitaciones pautadas para renovar los compromisos de deuda en pesos de mayo y ampliar el fondeo neto del Tesoro en el mercado. El objetivo oficial es sostener el resultado cosechado en el primer cuatrimestre: un combo de financiamiento del déficit fiscal en línea con la meta presupuestada (60% emisión monetaria y 40% deuda) en plena segunda ola. Pero el abultado calendario de vencimientos a afrontar hace que la tarea se torne más complicada. Es por eso que la Secretaría de Finanzas optó por profundizar esta semana la estrategia planteada en la última colocación y ofrecer un menú de letras a muy corto plazo y sin tasa máxima.

El equipo liderado por Mariano Sardi y Ramiro Tosi reabrirá mañana cinco instrumentos: una Letra a Descuento (Ledes) y una Letra a Tasa de Pases (Lepase) que expiran el 30 de julio, es decir, dentro de menos de tres meses; una Ledes y una Lepase al 29 de octubre (menos de seis meses); y una Lecer (ajusta por inflación) a casi un año que caduca el 18 de abril de 2022. La principal novedad es que ninguna de las cinco letras saldrá con precio mínimo. Esto quiere decir que no habrá un tope de tasa a priori, sino que el mercado ofertará el número al que esté dispuesto a prestar y recién entonces Finanzas hará el corte en el interés que decida convalidar.

La convocatoria formal a la subasta fijó un monto mínimo a colocar de $6.000 millones, aunque la cifra es ampliable. Esta semana los vencimientos a cubrir suman $9.051 millones, según datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso. Lo más complejo llegará en la tercera semana del mes, cuando expirarán casi $300.000 millones entre una Lecer, una Lepase y un bono en poder de bancos. Solo la Lecer implica pagos por $203.874 millones y, de acuerdo a cálculos privados, más de una quinta parte está en manos de PIMCO y Templeton, dos grandes fondos de Wall Street que ingresaron durante el macrismo y hoy protagonizan un proceso de salida del país.

Ya en las últimas dos licitaciones el Gobierno otorgó una leve pero progresiva suba de tasas y redujo los plazos de las letras más cortas, luego de sufrir dos traspiés ante el mercado. Las últimas tasas convalidadas fueron del 37% a julio, de poco más del 40% a octubre y de CER más 2% a abril de 2022. Esto le permitió revertir los flojos resultados, cerrar el mes pasado con el mayor rollover del año (128%) y $58.250 millones de financiamiento neto. A eso le sumó un pedido de adelantos transitorios (AT) al Banco Central por $55.000 millones. Lo curioso es que, según un reporte de Econviews, “tanto el financiamiento monetario como el de mercado conseguido no fue utilizado hasta el momento”.

La lectura de la consultora es que el Gobierno se guarda un colchón de pesos “para afrontar el invierno”, es decir, meses más exigentes en términos de vencimientos y de tensiones derivadas de la etapa preelectoral y el impacto de la segunda ola. Un comportamiento precautorio que ya habían señalado fuentes oficiales a Ámbito.

Lo cierto es que durante el primer cuatrimestre Economía logró sostener un fondeo del déficit acorde con la meta presupuestada, apoyado en la prudencia fiscal del ministro Martín Guzmán, la mejora en la recaudación y las colocaciones de Finanzas. Obtuvo endeudamiento neto por $148.800 millones y asistencia monetaria del BCRA por $190.000 millones: 44% y 56% del total, respectivamente. En el Palacio de Hacienda prima la satisfacción con esos números.

En el mercado se había instalado una versión de que el fondeo neto conseguido hasta ahora representaba la mitad de lo que debía cosechar para avanzar en línea con la meta de financiamiento oficial. El supuesto era que precisaría un endeudamiento neto de $900.000 millones durante 2021 para cumplir con el objetivo declarado de cubrir en el mercado una porción equivalente a 2,8% del PBI del déficit financiero presupuestado en 6% del producto. Si bien evitaron precisar una meta concreta de fondeo neto anual, fuentes de Economía le dijeron a este diario que “está bien lejos de ese número”.

El error consiste en que, en realidad, el endeudamiento neto se calcula por sobre el rollover de toda la deuda, tanto capital como intereses. “Lo importante será si el financiamiento neto positivo alcanza para pagar el déficit primario (proyectado por el Presupuesto en 4,5% del PBI) porque los intereses ya estarían refinanciados”, explicó Joaquín Waldman, economista de Ecolatina. Es decir, de ese 2,8% del PBI de deuda, un punto y medio correspondería al refinanciamiento de intereses.

Así, según un cálculo de Econviews, para cubrir el 30% de las necesidades financieras del año el Tesoro precisaría un fondeo neto de $500.000 millones, lo que implicaría mantener un rollover promedio del 125% entre mayo y diciembre. De acuerdo con ese supuesto, para alcanzar el 40% planteado por Guzmán, Economía necesitaría endeudarse en algo más de $700.000 millones netos.

“Hasta ahora hay un mix de financiamiento muy cercano al presupuestado. Pero hay que tener en cuenta que los primeros meses del año son tranquilos en términos de necesidades estacionales. Por ende, el déficit primario bastante chico del primer trimestre no sabemos si va a continuar”, advirtió Waldman.

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