Diálogos de Wall Street
(El periodista dialoga con el experto en mercados internacionales, quien explica el porqué del aparente furor bursátil en Nueva York basado en las expectativas que despierta una supuesta recuperación económica con un correlato en la suba de las tasas de interés. Además, opina que el resurgimiento del dólar coadyuvó para la mejora de las perspectivas. Estas fueron las principales definiciones de este conocido analista personificado como Gordon Gekko, el célebre banquero de la película "Wall Street").
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Gordon Gekko: El ISM provocó el clic.
P.: ¿De qué se trata?
G.G.: Son, en rigor, dos encuestas separadas -que se relevan una vez por mesque procuran medir el nivel de actividad tanto en la industria como en la economía de servicios. Originalmente, se las conocía bajo otra sigla: NAPM.
P.: ¿Y cuál es la novedad?
G.G.: La lectura de junio arroja señales de un crecimiento muy vigoroso en el sector servicios. Si ya mayo resultaba positivo, en junio se detectan evidencias de una fuerte aceleración. No sólo en el nivel de actividad sino en la recepción de nuevas órdenes, así como en la acumulación de pedidos sin atender.Y también se registra una caída vertical en los inventarios.
P.: ¿Qué tan confiable es como para apostar todo a ese número?
G.G.: La principal objeción es que el ISM de servicios es un indicador de confección muy reciente y, por ende, carece todavía de un récord predictivo suficientemente comprobado. Y -como en todo relevamiento cualitativo-es más creíble que uno pueda capturar la dirección del movimiento que la exacta magnitud de los cambios.
P.: No suena demasiado alentador.
G.G.: Sin embargo, no ha desalentado la suba.
P.: Todo lo contrario. La ha propulsado. Pese a la paralela revelación de un nuevo aumento en la tasa de desempleo...
G.G.: El mismo día que se conoció el ISM se difundió el informe de empleo.
P.: El desempleo supo ubicarse en 3,8% cuando la economía estaba en auge. ¿No le sorprende que un registro inesperado -la tasa subió de 6,1% a 6,4% en un mes-no haya generado un impacto negativo más apreciable sobre la Bolsa?
G.G.: No. Y por tres razones. Uno, la situación laboral se deterioró menos que lo que sugiere esa cifra (hubo un salto desmesurado de la fuerza laboral que, con seguridad, se revisará luego hacia abajo). Dos, el desempleo es un indicador rezagado mientras que hay renglones en el ISM -como las nuevas órdenes recibidas-que miran hacia delante y, como tales, concitan más atención. Tres, la Bolsa atraviesa una fase alcista -muy potente-y esto tiñe, sin dudas, las ponderaciones con que se comparan los indicadores.
P.: Hace una semana, la Bolsa y los bonos, ambos, estaban penando, en marcado retroceso y sin brújula. ¿Ese tándem se quebró?
G.G.: Así es. Los bonos se han quedado con la peor parte...
P.: La caída de los títulos del Tesoro ha sido dramática. La tasa a 10 años pasó de 3,10% a 3,70% en escasas tres semanas. ¿Qué pasó?
G.G.: Tenemos dos historias paralelas. Una basada en una fuerte recuperación de la economía. Otra, instalada por la Fed a partir de mayo, girando en torno de la amenaza de la deflación. El rally de las acciones se nutrió de la primera fuente, y el avance de los bonos abrevó en la segunda.
P.: O sea que el mercado le bajó el telón a la hipótesis de la deflación...
G.G.: El humor es cambiante. No son convicciones, precisamente, lo que sobra. Pero los mercados están ahora apostando, más a fondo, a un escenario de resurrección de la economía. Debería resultarle terreno conocido: fue el juego de moda tanto a comienzos como a fines de 2002.
P.: Con resultados esquivos...
G.G.: Si hay un segundo paquete de recortes impositivos, es porque no alcanzó con el primero. Y no es el éxito lo que conduce a la baja de tasas número 13. Pero la esperanza es lo último que se pierde; los inversores están dispuestos, otra vez, a seguir participando.
P.: El resurgimiento del dólar tiene mucho que ver con este cambio de perspectivas...
G.G.: Desde ya. Hay, en rigor, un fuerte repliegue del euro. La paridad entre el dólar y el yen, fíjese, ha permanecido estable. La salud del euro está muy ligada a la fortaleza de los bonos europeos, que han sido el vehículo preferido para aplicar los fondos que atrajo la divisa.


