13 de agosto 2003 - 00:00

Diálogos en Wall Street

(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York a quien para no identificarlo se lo denomina Gordon Gekko en alusión al personaje que interpretara Michael Douglas en la película «Wall Street». El tema central fue la política de la Reserva Federal sobre las tasas de interés, y el interrogante es si se agotó el ciclo de los recortes y ahora comenzarán a subir.)

PERIODISTA: Con un panorama compacto de indicadores a mano - todos ellos apuntando a un horizonte económico de creciente vigor- la Fed prefirió no tocar las tasas. O sea que decidió dejar correr -sin ayudas adicionales- a esta joven recuperación. ¿Debemos pensar que la baja de tasas ha llegado a su fin?

Gordon Gekko: No tan pronto. Si la recuperación se consolida, y se transforma en un crecimiento sostenible, desde ya que sí. Pero será imposible arribar a un veredicto confiable antes de fin de año.


P.:
¿Por qué?

G.G.: Hay un gran cúmulo de factores que son muy positivos como para que la economía no avance. Pero tenga presente que muchos no son repetibles. De ahí los interrogantes. Mientras tanto, el paquete de recorte de impuestos está volcando más dinero en los bolsillos del consumidor: dado esos mayores ingresos, hay un margen amplio para que suba el gasto...


P.:
Julio comenzó con el pie derecho para las grandes tiendas...

G.G.: Correcto. Es una confirmación incipiente...


P.:
¿Ve una economía creciendo a 3% en la segunda mitad del año?

G.G.: Y medio punto más, también. Recuerde que la economía enfrentará un esperable aumento del gasto con una posición extremadamente escasa de inventarios.


P.:
Suena muy optimista...

G.G.: Es más aritmética que optimismo. Como le dije antes, lo importante viene después. Cuando cese el impacto directo del fuerte estímulo fiscal y monetario y se pueda observar qué dinamismo autónomo retiene la economía.


P.:
Hay indicios de que la mejoría se extiende fuera de los Estados Unidos, ¿O me equivoco?

G.G.: Japón ha sorprendido con una expansión de 0,6% en el segundo trimestre; 2,3% anualizado. Las estimaciones previas deslizaban un pronóstico de 0,2%. China, por su parte, se ha recuperado más rápido y con más vigor que lo pensado luego de la crisis de la neumonía atípica. Sólo el continente europeo desentona pero aun allí las expectativas -como lo ha reconocido el propio Banco Central Europeo- apuntan en alza
.

P.:
¿Qué hay de la suba de las tasas de largo plazo y del precio del petróleo que persiste encaramado sobre los 30 dólares? ¿No podrían frenar la expansión?

G.G.: Las tasas de largo plazo han subido como consecuencia de la percepción de una economía más firme. Bastaría con que se cancele esa expectativa, para que las tasas volviesen a su punto de partida. Lo que sería una situación muchísimo peor.


P.:
O sea que habrá que convivir con tasas largas más elevadas si la economía va a afianzarse...

G.G.: Siempre ha sido así. No se asuste.


P.:
Usted decía que la Bolsa -para volver a trepar- necesitaba que los bonos largos hicieran pie luego de la tormenta. Esto es que las tasas largas dejaran de subir. ¿No es una contradicción?

G.G.: Hay dos planos en juego. Si usted piensa que la recuperación va en serio no dejará de comprar acciones -no en una fase temprana del ciclo económico- pese a que las tasas largas -exactamente por las mismas razones- también se muevan en alza. Sucede que las tasas largas han subido más de lo que justifica la evidencia de una mejoría económica. Hay una «sobrerreacción» considerable...


P.:
¿Y eso cómo lo sabe?

G.G.: Lo sé porque el mercado de bonos del Tesoro provee la cobertura natural del mercado de bonos hipotecarios. Y -por diseño de los instrumentos- una suba de las tasas largas impacta sobremanera en los títulos hipotecarios dado que extiende el plazo esperado de repago.


P.:
Suena muy técnico.

G.G.: Pero no por ello es menos relevante. Resumiendo: hubo que vender bonos del Tesoro muy agresivamente para proteger las carteras hipotecarias. Y ello amplifica el movimiento de sus tasas. O sea que hay una parte del aumento de tasas que no tiene nada que ver con la pujanza de la economía y todo tiene que ver con la necesidad abrupta de ajustar la sensibilidad de los portafolios.


P.:
¿Cree que ese proceso está en vías de normalizarse?

G.G.: Esa era la idea. No se olvide que en las actuales circunstancias la Fed está comprometida a mantener estables (o en baja) las tasas cortas de interés por todo el horizonte que cubre la vista.


P.:
Eso alcanza para englobar todo 2003...

G.G.:Y más también. Ben Bernanke -un gobernador de la Fed- ha sido inusualmente claro. Señaló que aun si la economía remonta la cuesta y crece 4% en 2004, la tasa de inflación podría seguir retrocediendo y cerrar el año próximo en torno a 0,7%. Es un «colchón» de seguridad muy cómodo como para que la Reserva Federal no se entrometa hasta que la economía no deje ninguna duda sobre sus condiciones de salud.

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