4 de diciembre 2003 - 00:00

Diálogos en Wall Street

(El periodista dialoga con un operador de mercado, personificado en Gordon Gekko, el protagonista de la película «Wall Street». Analiza la apreciación del euro desde la perspectiva de la mayor debilidad del dólar.)

PERIODISTA: El euro ha cruzado la paridad de 1,20 dólar. Es su nivel más alto desde que la moneda común se lanzó en enero de 1999.

Gordon Gekko: No encuentro tanto mérito en el euro como debilidad en el dólar. La verdadera historia en el mercado de divisas es la caída del dólar norteamericano; el euro es, apenas, un héroe por descarte.


P.:
Sea como sea, ha llegado muy lejos...

G.G.: No hay discusión.

P.: ¿Puede escalar más?

G.G.: Sólo necesita tiempo.

P.: ¿Está convencido?

G.G.: Así es. Esta es una tendencia de largo plazo. Bien enraizada.


P.:
Todo puede cambiar. Hasta hace no mucho regía la regla del dólar fuerte.

G.G.: Desde abril de 1995 hasta 2001 vivimos una etapa de dólar fuerte. Con sus lógicos altibajos, pero con una tendencia de fondo muy clara. Pues bien: ya hace dos años que cambiamos el rumbo. Así como también tuvimos 10 años de dólar débil luego del auge del superdólar de Reagan. Estos movimientos sostenidos que se despliegan a lo largo de varios años en una dirección determinada no son extraños en el mercado de monedas. Todo lo contrario.


P.:
¿Y cuál es la dinámica en el corto plazo?

G.G.: La declaración de Dubai del G-7 le abrió las puertas de par en par a la suba de las principales divisas contra el dólar.


P.:
Se refiere al documento que abogaba por la flexibilización de los regímenes cambiarios...

G.G.: Tal cual. Aquel que -en última instancia- presionaba para que se corrieran todos los obstáculos que frenaban la depreciación del dólar. Desde entonces, apostar contra el dólar es un camino de una sola vía.


P.:
Ya el euro se ubica en un nivel récord. Desde sus mínimos en 2002 ha avanzado casi 40%. ¿Cuánto más podrá trepar?

G.G.: Si usted simula el comportamiento del euro, desde antes de su creación oficial, verá que existe un margen amplio de apreciación. Sin necesidad de apartarse de los patrones del pasado.


P.:
¿Cómo es eso?

G.G.: Tome el ecu. No se sorprenda si analiza una serie prolongada y observa cotizaciones en el rango de 1,30 o 1,40.


P.:
Tal vez sean valores exagerados, guarismos extremos...

G.G.: No son registros excepcionales. Ni muy alejados en el tiempo: son frecuentes en la primera mitad de los '90. Lo que es cierto es que un tipo de cambio de equilibrio de largo plazo -si es que esa noción puede precisarse a satisfacción- se ubica en torno de un valor más modesto: 1,10.

P.:
O sea que el euro puede valer más pero ya se encontraría en terreno de sobrevaluación...

G.G.: El asunto es que nunca nos detenemos en un valor de equilibrio. Siempre pasamos de un extremo al otro. Por eso no deberíamos preocuparnos a esta altura.


P.:
¿Cómo puede impactar sobre el euro el hecho de que el crecimiento en la eurozona sea tan pobre mientras que Estados Unidos, en el tercer trimestre, avanza con el paso más robusto en casi veinte años?

G.G.: Esta es una vicisitud que ya atravesamos.Y conoce los resultados. No fue impedimento para que el euro subiera un nuevo escalón. Nunca mejor definido aquello de que la tendencia es tu amiga. Si en la zona del euro usted no puede distinguir entre el crecimiento y el margen de error de la estimación...


P.:
Una disparidad tan grande es un buen examen sobre la verdadera fortaleza del euro...

G.G.: Eso quise decir. Lo mismo sucede con la decisión de poner en la congeladora el cumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento.


P.:
Francia y Alemania se salieron con la suya. No corregirán los excesos de déficit fiscal el año próximo.

G.G.: Hay un compromiso de hacerlo recién en 2005 y sujeto a la condición previa de que las economías se recuperen. Esto es borrar con el codo lo que se escribió con toda solemnidad. Y hacerlo a la vista de todo el mundo.


P.:
Entiendo que provocó un pequeño cataclismo en el seno de la Comunidad.

G.G.:Y gatilló una reunión de urgencia del Banco Central Europeo. De allí salió un comunicado durísimo enjuiciando la decisión del Consejo de Ministros (Ecofin). La posibilidad de subir las tasas de interés también se ventiló públicamente como muestra inocultable de disconformidad.


P.:
Y pese a ello, el euro no acusó recibo...

G.G.: Ni titubeó. Ya veremos cómo se resuelve el problema, cómo se crea una nueva regla fiscal. Que va a hacer falta, no tengo dudas. No olvide que se piensa incorporar a diez nuevos miembros a la Comunidad Europea en mayo próximo.Varios de ellos con credenciales sospechosas. Pero el punto aquí es otro: es la capacidad de absorber malas noticias, inesperadas muchas de ellas, lo que confirma la tendencia de fondo a favor del euro.

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