Dilma prometió a los inversores disciplina fiscal para su segundo mandato
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La pobreza alcanzó el 45,4% con ponderadores actualizados y afectó a 21,1 millones de argentinos
Dilma Rousseff, presidenta de Brasil.
A pesar del mensaje de prudencia fiscal, su Gobierno aprobó el miércoles la transferencia de hasta 30.000 millones de reales (11.600 millones de dólares) al banco estatal de desarrollo BNDES, según un decreto publicado en el Diario Oficial.
Estas grandes transferencias han sido criticadas por los inversores, que aseguran que los préstamos han aumentado fuertemente la deuda bruta del país sin estimular la economía.
En la misiva, Rousseff dijo nuevamente que el letargo económico de Brasil se debe al crecimiento lento a nivel global y los bajos precios de las exportaciones de materias primas.
Muchos de sus críticos, sin embargo, dicen que una serie de políticas erráticas y la tolerancia del Gobierno a una alta inflación afectaron el desempeño de la mayor economía de América Latina.
La mayoría de los economistas esperan que Brasil registre en 2015 un crecimiento sólo algo mejor que este año, que sería cercano a cero.



