23 de febrero 2015 - 13:41

Distribución del ingreso con Precios Cuidados

Por Julián Otero y Franco Bellizzi (integrantes del GEENaP)

El programa de Precios Cuidados es una herramienta política que se destaca en varios aspectos. El principal, y más evidente, es el efecto de contención inmediata con respecto a la espiral inflacionaria; tendencia incentivada -en gran medida- por los actores de envergadura de la economía nacional, que por las capacidades que han desarrollado en la historia, logran imponer los precios de mercado.

Grupos económicos y empresas importantes que han adquirido el conocimiento (o, know-how) sobre los resortes que se deben activar en el humor social para que se despierte un profundo malestar, y como corolario, se desencadene una crisis hiperinflacionaria, puesto que, el caos social generado siempre es terreno fértil para sacar -y/o condicionar- gobiernos.

La política desplegada por el programa se encuentra en sintonía con uno de los pilares principales del modelo económico que encabeza el Frente Para la Victoria desde que asumió la conducción del Estado. Nos referimos a la redistribución de la riqueza como motor de la economía, el tan mentado círculo virtuoso. En otras palabras, a la larga lista de acciones que promueven mejorar las condiciones de vida de los sectores populares -la implementación de paritarias anuales, transferencias de ingresos vía asignaciones (Asignación Universal por Hijo) o gracias a la ley de movilidad jubilatoria, por nombrar sólo algunas de las más significativas- debemos incluir el acuerdo voluntario de precios flexibles que se desarrolla con el programa Precios Cuidados.

Para demostrar este efecto del plan sólo basta con tomarse el trabajo de observar los números de los incrementos salariales acordados en las paritarias del año pasado, y comparar ese porcentaje con el índice de precios al consumidor nacional urbano (IPCnu) que se relevó para el mismo 2014. Con respecto a los resultados de las paritarias del año pasado el sindicato de los trabajadores metalúrgicos acordó un incremento anual del 29,6%. Por debajo del aumento salarial del gremio de los gastronómicos del orden del 35%. En el caso de los aceiteros fue de 35,57%, trabajadores del subte y Premetro de 30%, mientras que los docentes acordaron (en promedio) subas del 31%, mientras que camioneros logró un beneficio del 33% para los trabajadores. Tomando estos acuerdos como muestra se destaca el incremento, en promedio, superior al 30%.

El IPCnu acumulado del año 2014 fue del 23,9%, este guarismo está por debajo de cualquier paritaria que se tome como ejemplo. Esta diferencia entre la inflación y lo obtenidos por los gremios se traduce en un empoderamiento del salario real, y por lo tanto, en una mayor capacidad de compra de los trabajadores. Estos datos son más significativos si se los compara con la variación de precios de los productos incluidos en Precios Cuidados, donde la variación anual estuvo por debajo del 18%. Por otro lado, la ampliación del programa a partir de la Red Federal de Comercios de Proximidad (Red Com.Pr.Ar) -que extiende el acuerdo voluntario de seguimiento de precios de referencia a los comercios de barrio, las cooperativas, pymes, empresas familiares, ferias, y mercados concentradores (claro, estos no son los formadores de precios, ni las empresas con posición dominante)- la diferencia de porcentajes es más amplia aun; puesto que, los pequeños productores adheridos al programa tuvieron una variación menor al 12% anual, una modificación de los precios que les permite seguir siendo rentables.

Lo más interesante es cuando se realiza la comparación de porcentajes con los sectores ligados (todavía) de algún modo a la economía informal. El incremento de la asignación universal por hijo (AUH) en el año 2014 fue del 40%, este porcentaje da cuenta del impacto de la medida (y las reacciones que genera en el espectro opositor). Y para el caso de las jubilaciones, la tendencia redistributiva se repite; nuestros jubilados incrementaron sus haberes en un 30,47%. Estos valores están por encima de algunas de las estimaciones realizadas por las consultoras privadas, que pronosticaban para el último trimestre del año un estallido de la economía como resultado de una escalada hiperinflacionaria. Sin embargo, la crisis inevitable no sucedió, la hiper sigue siendo sólo eso, un anhelo de los formadores de precios y las empresas acostumbradas a abusar de su posición dominante.

Mientras tanto, el Gobierno se mantiene firme en la orientación de la gestión económica. Además, ahora como consecuencia de la apropiación ciudadana del programa de Precios Cuidados, cuenta con la ayuda del conjunto de la población. Son hombres y mujeres que más allá de su lectura del gobierno, tomaron la política de Estado como propia, y se empecinan en cuidar el bolsillo; al hacerlo, también cuidan el modelo, y afianzan el crecimiento con inclusión, y distribución de la riqueza.

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