El dólar cayó ayer un nuevo escalón y finalizó en $ 2,91 para la venta, con lo cual acumula una disminución de dos centavos entre la operatoria del miércoles y del jueves. Este comportamiento estuvo incluido por la mayor oferta de divisas por parte de los exportadores y, al mismo tiempo, una menor intervención del Banco Central.
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Se estima, de todas formas, que difícilmente en los próximos días la divisa perfore el piso psicológico de $ 2,90. «El mercado hoy quedó con más demandas y no vemos una caída adicional», señalaban ayer operadores de la City porteña.
Los exportadores de cereales ingresaron ayer u$s 55 millones, una cifra superior al promedio de los últimos días. Sin embargo, el Banco Central apenas compró u$s 2,5 millones. Fue ayudado por el Banco Nación, que adquirió u$s 30 millones y así evitó una mayor depreciación.
La entidad que preside Martín Redrado se está manejando con «pies de plomo»: compra la menor cantidad posible de dólares para no inyectar pesos y acentuar el salto de la inflación.
Es claro que existen presiones para que el dólar continúe bajando (en Brasil cayó hasta 2,595 reales), pero la decisión de política económica es que permanezca en alrededor de $ 2,90, aunque no se descarta que en las próximas semanas baje de este nivel aunque sea de manera breve.
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