10 de diciembre 2018 - 00:04

El Grinch ya camina por Wall Street

Desde los 2.930 puntos de fines de septiembre, el índice perdió 8,9% - Se produjo el nefasto cruce de la muerte en el S&P500. Temen que arruine el rally navideño en la Bolsa neoyorquina y afecte con más intensidad a acciones y riesgo país de Argentina

Temor. Lo tienen los operadores a que no se produzca el tradicional repunte navideño de los mercados accionarios. 
Temor. Lo tienen los operadores a que no se produzca el tradicional repunte navideño de los mercados accionarios. 

Se acerca la Navidad pero este año los operadores temen que no se produzca el tradicional repunte de los mercados accionarios. El rally de Santa Claus podría quedar ausente por un dato negativo que surge del índice S&P500. Como si en Wall Street hubieran visto rondar al Grinch, ese personaje de ficción literaria que odiaba la Navidad y haría lo imposible por robarse los regalos y arruinar los festejos.

El cuento se volvería realidad porque la curva del promedio móvil de 50 ruedas (SMA50) del S&P500 cruzó hacia abajo la que mide la performance de la media de los últimos 200 días (SMA200).

Eso es interpretado como una señal de que la tendencia bajista del momento se transforma en algo más definitivo, y un preanuncio de que la corrección de corto plazo se tornará más duradera. La llaman “death cross”, el “cruce de la muerte”. Y de alguna manera remite a la cinematográfica práctica del beso mafioso, en este caso, una sentencia de muerte para las acciones.

Desde el pico de 2.930 puntos alcanzado a fines de septiembre, el índice más representativo del mercado accionario neoyorquino perdió 8,9%.

El viernes el Standard & Poor´s cayó 2,3% y casi 4,5% en la primera semana de diciembre. El SMA 50 quedó en 2.758,02 unidades, algo más de 3 por debajo de la curva SMA200, que terminó con un valor de 2.761,71.

Para peor, las curvas de los promedios móviles del Dow Jones están a 1,4% de atravesarse. Casi nada. En dos meses, el índice de las acciones industriales cedió 9%.

Hace tiempo que los analistas se vienen preguntando sobre las probabilidades de que el mercado americano pudiera mantener la tendencia alcista que viene desde la salida de la crisis sub-prime en marzo de 2009. Casi una década.

En las últimas semanas se registraron cruces de la muerte en otros índices, como el Nasdaq de las tecnológicas y el Russell 2000, que reúne a las compañías de baja capitalización bursátil. Pero eso no fue tan movilizador como lo que está pasando con el S&P. Porque no es común: desde el crac del 29, solo sucedió una docena de veces.

¿Fue sorpresa? Algunos estrategas de Wall Street remarcan que en las últimas semanas ya vieron cruces de este tipo en la mitad de los sectores que componen el S&P. Desde lo técnico, es como que la corrección se veía venir.

La prevención va más allá de que pueda matar al rally navideño, el repunte de los equities que por lo general se da hacia el cierre de cada año. Porque el contexto general no ayuda, están lejos de disiparse las tensiones comerciales entre EE.UU. y China, y el futuro de la economía global es incierto.

Preocupación que alcanza a Buenos Aires. Como Argentina es un “high beta”, las últimas cuatro correcciones del S&P500, desde 2014 a febrero de este año, tuvieron réplicas del doble de intensidad en el índice Merval, aumentaron más de 10% el EMBI de los mercados emergentes y 20% el riesgo país argentino.

Sin embargo, hay una ventana al optimismo: las estadísticas muestran que 1) las correcciones del S&P posteriores a un cruce de la muerte, se dieron en la semana siguiente, con caídas de hasta 4,7%, 2) en general se mantuvieron y profundizaron apenas por espacio de un mes, y que las pérdidas, en promedio, no pasaron de 2%. Y 3) que, en el 90% de los casos, a los tres meses se revirtió la tendencia y el S&P500 rebotó 3,5%, para avanzar 7,5% a los 180 días del evento.

Por eso, algunos ven en esta crisis una oportunidad. Casi como apostando a que, al cabo de unos meses, se produzca un final como el del cuento del Dr. Seuss: el Grinch se arrepiente, devuelve los regalos y termina celebrando junto a todos los habitantes del pueblo.

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