27 de marzo 2003 - 00:00

Duhalde demora la apertura de "corralón"

El gobierno se resiste a compensar a los bancos por los amparos pagados y la eliminación del ajuste por el CER en créditos. Aunque se trata de un compromiso que establece el miniacuerdo con el FMI, Eduardo Duhalde cree que puede tener un impacto negativo a 30 días de las elecciones. Ayer reconoció que se tomará más tiempo para analizar el decreto que libera los depósitos reprogramados, que incluye la cuestión de la compensación. Roberto Lavagna ya volvió de Milán y continúa evaluando la apertura del "corralón" y la entrega de un bono en dólares para ahorristas por la diferencia entre los depósitos pesificados a 1,40 más CER y el dólar al tipo de cambio libre.

El anuncio de la liberación total de los depósitos reprogramados deberá esperar por lo menos algunos días. Aunque se creía una definición inminente tras el regreso del ministro de Economía, Roberto Lavagna, desde Italia, en el gobierno decidieron estirar los tiempos.

«No hay plazos para la definición de este tema»
, explicó ayer el presidente de la Nación, Eduardo Duhalde. Y enseguida agregó que «las decisiones que se adopten en materia económica serán manejadas con prudencia».

Tal como anticipó Ambito Financiero el lunes, lo que realmente está trabando la apertura del «corralón», cuyo monto llega a los $ 18.000 millones, es la compensación que se define para bancos por los amparos pagados y la eliminación del CER en los créditos. En caso de no hacerlo este gobierno, el tema pasaría directamente a la próxima administración.

Estas compensaciones para los bancos, que se instrumentarían a través de bonos en dólares, figuran explícitamente en el miniacuerdo firmado con el FMI en enero. Allí se estipula que el monto de títulos a favor de las entidades debería ascender -como máximo-a los $ 17.000 millones de pesos. Sin embargo, el gobierno prefiere no asumir el costo político de una medida que puede ser leída como favorable al sector bancario, cuando faltan apenas 30 días para las elecciones.

De hecho, la cuestión ya está siendo tema de campaña y hasta un candidato presidencial, Adolfo Rodríguez Saá, amenazó con investigar judicialmente a Lavagna por esta entrega de bonos a las entidades.

En una conferencia de prensa tras la reunión de gabinete nacional, Duhalde fue claro sobre los tiempos que maneja el gobierno: «Recién estamos analizando los primeros borradores sobre esta cuestión», aseguró.

La apertura del «corralón» es la cuestión central del decreto «ómnibus» que elaboró Economía. Pero contiene otras cuestiones que no convencen al gobierno porque serán difíciles de explicar cuando faltan pocas semanas para los comicios. Los temas en discusión son lo siguientes:

• Bonos compensadores para los bancos: implican un incremento adicional de la deuda pública. Justamente, su incremento en los '90 es uno de los temas más criticados por Duhalde, aunque durante su gestión es espectacular el aumento en términos absolutos y relativos (como porcentaje del PBI) que ya sufrió la deuda argentina. Sólo la pesificación asimétrica implicó la emisión de bonos por un valor superior a los u$s 10.000 millones.

• Mayor plazo para la devolución de redescuentos:
se estira en más de seis años el plazo para que los bancos devuelvan los fondos recibidos del Banco Central. Son u$s 17.500 millones. Además, se elimina la obligación de devolver redescuentos en la misma proporción que se liberan depósitos del «corralón», como rige en la actualidad.

• Intención

• Bono por la diferencia de cambios para los ahorristas: pese a que hubo presión para que este título (sería un BODEN 2013) lo terminaran recibiendo los bancos, finalmente quedaría en manos de los depositantes que deseen liberar sus fondos todavía acorralados.

Duhalde aseguró que «la intención es dejar la actividad financiera lo más saneada posible, pero estamos viendo cómo se hace sin correr riesgos». La apertura del «corralón» sería gradual, según lo establece el decreto elaborado, justamente para no correr peligros de aumentos inflacionarios o que se produzca presión sobre el dólar.

Además, el Presidente agregó que «es evidente que la crisis en su peor faz ya pasó, pero no voy a tomar ninguna medida que ponga en riesgo el proceso de recuperación en marcha».

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