15 de enero 2003 - 00:00

Duhalde hizo su propia campaña

En la cosecha retórica que realizó Eduardo Duhalde en Brasilia, ayer, hubo un fruto imposible de conquistar. Luiz Inácio Lula Da Silva no se pronunció en favor de Néstor Kirchner en la interna peronista. Ni siquiera habló de lo ventajoso que sería para el Mercosur que haya en la Argentina un gobierno "productivista". El sueño de José Pampuro y Juan Carlos Mazzón, empeñados en bañar en izquierdismo al candidato oficial, se frustró. En parte porque Carlos Ruckauf está en contra de la candidatura de Kirchner y fue poco convincente en la sugerencia. Pero lo determinante fue una instrucción de Itamaraty a su presidente: "No entrometerse en política interior de los vecinos". Lula se limitó a decir que "ojalá los argentinos elijan el mejor gobierno para ellos". Corrigió anteriores expresiones anti-Menem y dejó en claro que para él el futuro argentino no está tan claro como lo pinta Duhalde, quien ayer proclamó a Kirchner como el próximo presidente.

Eduardo Duhalde trató ayer de capitalizar para sus propios propósitos la popularidad y el imán que por ahora genera Lula en Brasil. Rodeado de una comitiva que incluyó a tres ministros, el jefe de Gabinete y varios secretarios de Estado, el presidente argentino estuvo sólo seis horas en Brasilia, pero le bastaron para asegurarle a su par brasileño que el próximo presidente argentino será Néstor Kirchner.

Como si mimetizándose con Lula, lograra el objetivo de conseguir adhesiones para su candidato, Duhalde utilizó el encuentro para cuestionar las políticas neoliberales, aplicadas en la región durante la década del '90. «Hace un tiempo nos dijeron -dijo Duhalde- que si aplicábamos las políticas del Consenso de Washington nuestros países crecerían y se derramaría riqueza sobre los más desposeídos», expuso Duhalde.


Agregó: «La realidad fue otra: no fue riqueza sino pobreza lo que se derramó y ahora estamos como podemos. Pero hay una reacción de nuestros pueblos que dicen a aquellos países que han diseñado estas políticas globales que, sin justicia social, esto no funciona».


• "Compañeros"

Con el mismo sentido, Duhalde dijo que le transmitió a Lula la experiencia de los programas para Jefas y Jefes de Hogar Desocupados, y le regaló las obras completas de Juan Domingo Perón. El presidente argentino dijo que le llamó la atención que Lula tratara a sus ministros y colaboradores de «compañeros», una palabra que, según se ocupó de recordar, popularizó Perón en la política argentina.

También dijo que el mandatario brasileño representa «el modelo de producción y justicia social que se está imponiendo en toda América latina». En ese contexto, Duhalde dijo durante una charla con periodistas: «Lula me preguntó quién será el próximo presidente de la Argentina y yo le dije: Kirchner», como si el gobernador santacruceño pudiera convertirse en el Lula argentino.


• Felicitaciones

Por su parte, Lula respondió con una moneda por lo menos parecida a la de Duhalde y elogió su gestión. Dijo que «bajo el liderazgo de Duhalde, la Argentina pudo superar una a una las previsiones más pesimistas que se habrían trazado».

«Lo felicito, señor presidente de la Argentina, por su obra de pacificación y normalización institucional que en algún momento, será seguramente reconocida», dijo Lula, y añadió que «Brasil, socio y hermano de la República Argentina, tiene un gran interés en la prosperidad argentina».

Tras estas palabras del mandatario brasileño, Duhalde saltó de su asiento y propuso un brindis general. Poco después dijo «yo ya me estoy yendo de la presidencia de la Argentina», casi dejando al descubierto que él mismo quisiera ser el Lula argentino, pero consciente de que ya no le es posible, y probablemente tampoco lo sea para su candidato.

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